La ONU alerta de que Basora solo tiene agua para dos días

Agencias

INTERNACIONAL

El primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki, amplió ayer el ultimátum de 72 horas que dio hace dos días a la milicia fiel al clérigo chií Moqtada Sadr, mientras continúan los combates con el Ejército iraquí, que han causado ya 170 muertos y centenares de heridos y están agravando la situación.

La oferta tuvo lugar en medio de la alerta de la ONU de que la población de Basora, atrapada en medio de los enfrentamientos entre el Ejército y las milicias chiíes, cuenta con reservas de agua para apenas dos días.

«Estamos muy preocupados por la degradación de la situación humanitaria en Basora. Por el toque de queda es imposible que los trabajadores humanitarios distribuyan la ayuda que tanto necesitan los habitantes», declaró la portavoz del Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef), Véronique Taveau, a la prensa en Ginebra.

Basora es la segunda ciudad más importante de Irak, con una población de 3,2 millones de personas, de la que la mitad son niños, según los datos de ese organismo.

«El acceso al agua potable es particularmente crítico. Estimamos que solo quedan reservas para dos días», agregó Taveau, tras explicar que la población no puede consumir la del grifo debido a su fuerte salinidad y a su pobre calidad. En el caso de que eso ocurra, se teme un aumento dramático de los casos de diarrea y otras dolencias, particularmente entre los niños.

Distribución

Unicef tiene reservas suficientes para asistir a la población de Basora, pero necesita garantías para su distribución, subrayó la portavoz, quien sostuvo que por ahora «es imposible que nuestros colaboradores se desplacen para distribuir la ayuda». El mismo problema fue denunciado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que sostuvo que la situación no solo es grave en Basora, sino también en Bagdad. El CICR denunció que algunas ambulancias han sido blanco de ataques recientes y pidió a las partes que respeten al personal y los vehículos sanitarios.

La gravedad de la situación ha llevado al presidente del Parlamento iraquí, el suní Mahmud al Mashadani, a convocar a los diputados a una reunión extraordinaria para tratar el asunto. El llamamiento de Mashadani coincide con la imposición del toque de queda en Bagdad para evitar que los enfrentamientos entre la milicia de Al Sadr y las fuerzas de seguridad se desborden.

La preocupación humanitaria coincidió con la oferta de Maliki, que en un tono mucho más conciliador que en días anteriores, extendió hasta el 8 de abril el plazo para que se dejen las armas y ofreció una recompensa económica a los milicianos que respondan positivamente.