Se dice en Argentina que su célebre clase media solo abrió los ojos y se tiró a la calle ante la crisis que sobrevenía cuando «le tocaron el bolsillo». Ocurrió a finales del 2001, cuando se impuso el corralito (restricción a la retirada de dinero en efectivo de los bancos) como medida de choque ante el crac que mandó al limbo los ahorros de pequeños inversionistas. Hasta hoy. Esa clase media, que se empobreció a marchas forzadas y que del mismo modo ha ido recuperando poder adquisitivo en poco más de un lustro, es la que ahora vuelve a la cacerola para protestar contra Cristina Fernández, con quien en realidad nunca simpatizó.
Las elecciones del 28 de octubre trazaron un mapa electoral diáfano, enmarcado en la dicotomía peronismo-antiperonismo: los Kirchner se imponían en las capas más desfavorecidas, sobre todo en el ingente nicho de votos del cinturón suburbano de Buenos Aires.
Mientras, en la capital, venció por goleada la opositora Elisa Carrió y además votó masivamente por el centroderechista Mauricio Macri en las municipales. Es lo que el jefe del gabinete de ministros, Alberto Fernández, dio en llamar la isla de Buenos Aires, la misma que a solo cien días de la toma de posesión de CFK, ocupa las calles, espoleada por el desabastecimiento.
Ocurre que en un país seis veces más grande que España y supuestamente de espíritu federal, todo el poder económico se concentra en la capital. En Buenos Aires vive la mayor parte de los terratenientes que Cristina Fernández tilda de oligarcas y que se oponen a los cambios fiscales decretados por el Gobierno. Pero también la burguesía antiperonista. Es evidente que tras la cortina económica subyace un trasfondo político, y que por más que el país crezca a ritmo casi chino, la clase media no comulga con los Kirchner.
Pero el matiz añadido estriba en que en muchas de las provincias donde ella arrasó en las urnas también se han echado a las carreteras. De la capacidad, más bien habilidad, del Gobierno para acercarse a sus posiciones dependerá en buena medida el clima social del país.