Con escolta a los 13 años

Íñigo Domínguez

INTERNACIONAL

Un niño ha identificado al autor de un crimen de la Camorra, pero él y su familia han debido cambiar de ciudad y están bajo protección.

13 mar 2008 . Actualizado a las 22:44 h.

Un niño de 13 años vio perfectamente al hombre de ojos azules que con una pistola de cañón largo, según su descripción, disparó a otro este verano en la cola del parque acuático Magic World, cerca de Nápoles. «Ha sido 'Topolino'», dijo a la Policía.

El chaval, vecino de Scampia, uno de los barrios más peligrosos de la ciudad italiana, sumido desde el 2004 en una guerra de clanes, conocía como todo el mundo a este sicario de la familia Di Lauro.

Los niños como él ven pasar cada día a los pistoleros, que a veces son adolescentes, en sus ciclomotores. A menudo los mitifican y ellos mismos terminan en la Camorra. También saben de sobra que lo mejor es no ver ni decir nada. Pero este chico habló: «Topolino» era Mario Buono, de 22 años, y fue detenido. Ahora espera el juicio y el niño tendrá que testificar en la vista. Él y su familia viven bajo protección policial. Han tenido que cambiar de ciudad y de identidad.

La prensa italiana contaba este jueves esta historia, una más de ciudadanos heroicos que se enfrentan, casi por su cuenta y riesgo, a la Mafia, a cualquiera de las que asolan el sur de Italia, la Camorra, Cosa Nostra, la ndranghetta o Sacra Corona Unita. A la mayor empresa del país, que factura el triple que la Fiat.

Últimamente hay más ejemplos. Comerciantes de Nápoles y Sicilia que se niegan a pagar el pizzo, el impuesto mafioso.

Como Vincenzo Conticello, dueño del restaurante L'Antica Focacceria, en el centro de Palermo, que en el juicio señaló a la persona que le extorsionaba, un mafioso que estaba entre el público, seguro de su impunidad, para amenazarle con la mirada. Fue histórico, la primera vez que ocurría, y era noviembre de 2007. A los tres acusados les cayeron, en total, 40 años. «Y ahora matadnos a todos», decía la pancarta de la asociación Addio Pizzo, que acudió en apoyo del hostelero. Otro joven de 20 años testificará en un proceso que comenzó ayer por un crimen de la Camorra del 2006.

Este chico, que es discapacitado, con problemas psicomotrices y de lenguaje, ha reconocido al asesino y el juez ha admitido su testimonio. También acudirá a la sala.

Silencio

Como el niño de 13 años, son hombres valientes, pero muy solos.

Italia puede ser un país muy cruel. Porque, a un mes de las elecciones, ni un solo político habla de la Mafia, como siempre. Es como si no existiera, como si estas personas no se estuvieran jugando la vida. Lo denunciaban ayer el escritor Roberto Saviano, también con escolta, autor del libro 'Gomorra', y el politólogo Giovanni Sartori, premio Príncipe de Asturias. «¿Por qué no hablan de ello? Es un secreto a voces, el voto mafioso condiciona y contamina la política y las elecciones en la mitad del país», explica Sartori.

Un ejemplo: el presidente de Sicilia, Totó Cuffaro, fue condenado en enero a cinco años por favorecer a la Mafia. Sin embargo su partido, la UDC democristiana, lo vuelve a presentar.

Tras las críticas, han salido en su defensa varios párrocos y monjas sicilianos. La vieja DC era en Sicilia el partido mafioso por excelencia y también 'el partido del Señor'. Nada parece cambiar. Salvo heroicidades suicidas como la de un niño de 13 años.

«Es un ejemplo para todos, pero por desgracia gestos así siguen siendo una excepción», ha dicho con amargura el fiscal del caso.