Los rusos sellan hoy en las urnas el plan de Putin para seguir en el poder

INTERNACIONAL

El delfín Dimitri Medvedev ganará las elecciones presidenciales y su mentor pasará a ser el jefe de Gobierno

02 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Unos 108 millones de electores rusos refrendarán hoy en las urnas el plan de Vladimir Putin para seguir gobernando el país. Su delfín Dimitri Medvedev, un abogado de 42 años considerado uno de los miembros más liberales de su entorno y que ha presidido el poderoso emporio gasístico Gazprom, será quién le suceda en el Kremlin, tras unas elecciones privadas de sorpresas y sin garantías democráticas.

Tras el seguro triunfo de Medvedev en las elecciones presidenciales, Putin espera convertirse en jefe de Gobierno, en un intercambio inédito hasta ahora. El ex espía del KGB pasará a ocupar así la Casa Blanca Rusa, sede del Ejecutivo, situada junto al río Moskova y alejada geográficamente de la Plaza Roja, el kilómetro cero del poder ruso. Lo único que queda por desvelar tras los comicios de hoy es dónde tendrán lugar las reuniones entre presidente y primer ministro. Sea cual sea la decisión, lo que nadie duda es en el simbólico traspaso de poder del Kremlin a la Casa Blanca.

La fórmula mágica pergeñada por el equipo de Vladimir Putin, o lo que es lo mismo, el clan de San Petersburgo, tras impedirle la Constitución rusa presentarse a un tercer mandato, ha sido la de marcharse para quedarse.

Inédito tándem

El actual presidente prefirió apostar por el inédito tándem con su delfín, dejando a un lado las presiones del ala dura del Kremlin, que le instaba a modificara la Carta Magna y poder así repetir mandato, y atisbando los ojos de Occidente puestos en su cogote.

Después de meses de conjeturas y listas de favoritos, el 10 de diciembre del 2007, Vladimir Putin reveló uno de sus secretos mejor guardados y destapó al viceprimer ministro primero, Dimitri Medvedev, como su candidato a las elecciones presidenciales de Rusia. En aquel momento, los sondeos señalaban que más del 50% de los rusos votarían por el candidato respaldado por el presidente, independientemente de quién fuera, por lo que la nominación de Medvedev lo convertía de facto en su sucesor. A partir de ese momento, el Kremlin puso en marcha la maquinaria propagandística para dar a conocer al delfín, aunque hubiera dado igual, ya que nadie tendría medios para hacerle frente.

Todos los medios del Estado han estado a su servicio. Los canales de televisión estatales, sometidos a una estricta censura, han transformado el rostro de este burócrata de 42 años en uno de los más conocidos del país. Las encuestas -según muchos amañadas- le dan casi el 70 por ciento de la intención de voto -superando con creces el mínimo del 50% requerido para la victoria,- y ninguno de sus tres rivales Guennadi Ziuganov, Vladimir Yirinovski y Andréi Bogdanov se acerca ni de lejos a ese porcentaje.

Sin campaña

Medvedev no tuvo ni que hacer campaña -participó en un solo mitin- ni mucho menos participar en debates con sus rivales, que tuvieron que contentarse con discusiones entre sí que pasaron casi desapercibidas para los televidentes rusos.

El programa electoral de Medvedev no ofrece muchas dudas, se llama plan Putin. «Me comprometo a continuar el rumbo del presidente Putin» ha sido el único lema de este hijo de profesores nacido en San Petersburgo y que no ha pertenecido al servicio secreto como su mentor.

En el último día de campaña electoral, la única preocupación del actual jefe de Estado era conseguir una gran participación en las urnas y en un discurso a la nación llamó a los rusos a votar en unas elecciones presidenciales «decisivas» para garantizar la «estabilidad» y el «futuro» del país.

Por si algún elector se resistía a la orden del presidente, la república norcaucásica de Karacháyevo-Circasia incentivaba a los perezosos con cortes de pelo, consultorios médicos y jurídicos gratis.

Si se resisten será igual, porque el plan de Putin se pondrá en marcha sí o sí.