Mitt Romney y John McCain apuran las últimas horas antes de las claves primarias republicanas de mañana en Florida. El ex gobernador de Massachusetts y el senador por Arizona están empatados en todas las encuestas, con el 30 por ciento de intención de voto. De confirmarse los números, el gran perdedor sería Rudolph Giuliani, con el 13%, quien desde el comienzo de la carrera ha concentrado todos sus esfuerzos en ganar en este estado, una apuesta arriesgada que podría apearle del carro rumbo a la Casa Blanca.
Mike Huckabee, que dio la sorpresa en la primera cita con las urnas en Iowa, sigue en tercer lugar, por encima del ex alcalde de Nueva York, pero a amplia distancia (con un 14%) de los dos precandidatos con más posibilidades. Romney -que sería el primer presidente mormón de Estados Unidos- se ha hecho con el voto de los que se definen como más conservadores y McCain, con el de los moderados, por lo menos para estándares republicanos.
«Esto es una carrera de dos hombres. Todo nos lleva a McCain contra Romney», dijo John Zogby, responsable de la empresa de encuestas que lleva su apellido.
De momento, el sábado el popular gobernador de Florida, Charlie Crist, pidió el voto para McCain (que ha ganado en Nuevo Hampshire y Carolina del Sur mientras que Romney lo ha hecho en Míchigan y Nevada), lo que podría inclinar la balanza a su favor. También, que en sus últimos mítines haya atacado a Romney donde más daño le puede hacer: su posición cambiante ante la guerra de Irak, de la que McCain, veterano de Vietnam, es un ardiente defensor.
Sea quien sea, el ganador de mañana encarará el supermartes del 5 de febrero, cuando se celebran primarias republicanas en 22 de estados, con renovadas fuerzas. Será entonces cuando se despeje bastante el camino para saber quién será el candidato que represente a los republicanos en el camino a la Casa Blanca.