Condoleezza Rice mandó callar al presidente

Ángela Rodicio

INTERNACIONAL

El presidente norteamericano se despidió la noche del jueves del Gobierno israelí con una cena oficial. La parte lúdica la provocó una nota de Condoleezza Rice a Bush. «Mirad, me dice que me calle», bromeó Bush con el resto de los comensales.

Ehud Barak, ministro de Defensa y líder laborista; Avigdor Lieberman, jefe ultra conservador de Israel Beitenu, y Eli Yishai, número uno del partido religioso sefardí Shas, habían sido objeto del parlamento de Bush hasta que Rice lo mandó callar. Bush intentaba convencer a los tres para que no abandonasen el Gobierno de coalición del primer ministro Ehud Olmert, de quien depende para poder llevar a cabo ese proyecto de paz que quiere tener listo antes de abandonar la Casa Blanca, dentro de un año. Y que, mientras, quiere vender al mundo árabe. «Me dice que me calle. Que cierre la boca», dijo.

La principal prueba que deberá superar la «visión» de Bush pasará por el desmantelamiento de algunos asentamientos israelíes, ilegales, en territorio palestino. Y la prueba tiene un nombre: Magron, a las afueras de Ramala, la capital administrativa cisjordana.

Si Olmert lo hace, se esperan enfrentamientos, motines dentro de las Fuerzas Armadas israelíes, donde más de la mitad de sus soldados son religiosos. Y provocaría inmediatamente que el partido ultra ortodoxo sefardí, Shas, de Yishai, dejase la coalición de Gobierno. Por eso Bush, que sabe que sin un gesto así no puede vender su visión de dos estados para dos pueblos, intentaba dar doctrina, en la cena, hasta que lo mandaron callarse.

Como señal de su cambio de estrategia en la zona, el presidente ha visitado, tras Jerusalén, Ramala, y antes de Yad Vashem, el museo del holocausto, la iglesia de la Natividad de Belén. Los israelíes no querían que lo hiciese: vería así el muro de 12 metros de altura que han erigido aislando el lugar del nacimiento de Jesús de la tumba de Raquel, venerada por los judíos, que se halla a la entrada de Belén. La solución ha sido que volase en helicóptero. Gracias a la niebla, Bush ni se percató de las atrocidades que genera el muro y los controles militares sobre el terreno.

«La visita de Bush a la región no traerá más que algunas fotografías excepcionales y palabras vacías. Es con toda seguridad la primera y última visita a la zona en toda su presidencia, a esta tumba de ilusiones, donde su proyecto más grande, ''el nuevo Oriente Medio'', reposa en paz». Así escribía, ayer en el diario libanés An Nahar , el periodista Mustafá al Labbad.