«El único cambio posible es aquel que incluya apartar del poder al partido de Bush»

T. L.

INTERNACIONAL

09 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Aunque se define como el hombre más feliz del mundo, Raymond Buckley, presidente del Partido Demócrata en Nuevo Hampshire, tiene en realidad motivos de sobra para dejarse atacar por el ansia. Responsable del voto liberal en uno los estados claves del duelo Hillary-Obama, aunque este veterano político trata desde hace días de mantenerse al margen del enfrentamiento, sus preferencias por la ex primera dama se desvelan cuando asegura que «nada está todavía escrito, cualquiera puede ganar, incluso perdiendo aquí».

-Su estado se anuncia como el que terminará por decidir con qué candidato se quedan, ¿los votantes elegirán con el corazón de Obama o el cerebro de Hillary Clinton?

-Yo creo que la única idea que llevarán los electores de Nuevo Hampshire es la de poner fin al oscuro período de la Administración Bush. En cuanto a que decidiremos nosotros, todavía estamos al principio y no al final de la campaña.

-Sin embargo, muchos atisban el hundimiento definitivo de la ex primera dama. ¿Piensa que Hillary Clinton ha pagado con la juventud su posición como candidata «oficial» del Partido Demócrata?

-Nunca se sabe, en otras ocasiones, como por ejemplo con Al Gore, su tirón popular fue enorme y contaba con el apoyo del partido. Yo creo que las dificultades de Hillary tienen que ver con su condición de mujer, porque no existe ningún papel que seguir y todo lo que haga va a ser visto como extraño. De todas formas, el trabajo más difícil siempre empieza después de las primarias. Se puede tener el mejor candidato y que luego no llegue a la Casa Blanca, como ocurrió con nuestro último premio Nobel (Al Gore).

-¿Tiene miedo a la batalla final?

-Más que miedo, experiencia. En las últimas elecciones hemos contado con personas fabulosas. John Kerry, sin ir más lejos, parecía predestinado a ganar, pero es muy difícil soportar los ataques del partido en el poder. El problema de ahora es que muchos candidatos agotan sus fuerzas en las primarias y cuando llega la cita presidencial no cuentan casi con argumentos.

-Por el contrario, los republicanos y los demócratas parecen ahora tener algunas cosas en común, los dos hablan por ejemplo de cambio

-Sí y es algo que no deja de resultar gracioso. Cada vez que escucho a cualquiera de los candidatos republicanos asegurar que van a cambiar las cosas me entran ganas de preguntarles en qué aspecto. ¿Van a atreverse a cambiar la Seguridad Social? o ¿a cambiar nuestra posición respecto a la guerra de Irak? Lo cierto es que el único cambio posible en estos momentos es aquel que incluya apartar del poder al partido de Bush.

-¿Implicaría ese cambio una nueva postura en las relaciones de su país con España?

-Con España y con todo el mundo. La principal diferencia entre mi partido y la Administración actual es que nosotros entendemos que nuestro papel en la comunidad internacional se debe basar en el respeto y la cooperación. Algo muy alejado de la actitud paternalista y de cowboy que vivimos durante los últimos ocho años.

-Piensa que figuras como John McCain, el republicano favorito, repetirían los mismos errores

-No me cabe duda. Es más, le diré que América no está preparada para un presidente como McCain. Piénselo, alguien capaz de abrazar a Bush es capaz de todo y nada de ello bueno