«Estábamos preparados para ganar las elecciones, incluso después del asesinato; el cambio de fecha es injustificable»

La Voz

INTERNACIONAL

05 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Rehman forma parte del Comité Central del Partido del Pueblo, que eligió al sucesor de Benazir tras su asesinato. -Después del crimen ha habido muchos disturbios y varios muertos, ¿hay riesgo de una guerra civil? -No creo que estemos cerca de una guerra civil. El PPP ha llamado a la gente a que se mantenga en calma, aunque el Gobierno continúa provocando a la población con su irresponsabilidad. Tenían que haber mantenido las elecciones y consultar con el resto de partidos, el cambio de fecha es injustificable. Somos las víctimas del terrible asesinato, pero incluso después de eso estábamos preparados para ganar las elecciones. El Gobierno tenía que haber permitido a las Naciones Unidas investigar el crimen, y solicitarles el envío de una misión. Tenemos que evitar más violencia. -Varios medios paquistaníes se han hecho eco de los posibles conflictos internos que se han desatado en el PPP en torno al testamento político de Benazir ¿Hay riesgo de escisión en su partido? -No hay conflicto interno en el PPP, es todo parte de la propaganda de Musharraf para intentar dividir al partido más importante del país e intentar restarnos votos. Hubo una decisión unánime en el Comité Central del partido para nombrar al sucesor. -Sin embargo, han elegido a un chico de solo 19 años (Bilawal Bhutto, hijo de la líder asesinada) ¿no le quedará grande el reto? -Su hijo estará listo cuando llegue el momento. Él mismo aceptó el reto, pero antes de asumirlo tiene que continuar con sus estudios en Oxford. Benazir también estuvo viviendo en el extranjero varios años y el partido siguió adelante gracias a su Comité Central. Somos una formación organizada. Ella fue el líder más valiente que he conocido después de su padre. Incluso su marido aguantó once años y medio en la cárcel sin hacer ningún trato que perjudicara al partido. En otros países como la India o Sri Lanka ocurre lo mismo, la política se vive con pasión y la gente sigue con fervor a un líder.