El general Pervez Musharraf se despidió ayer del Ejército paquistaní en vísperas de su renuncia como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, tras la cual asumirá un segundo mandato presidencial ya como civil.
Tras nueve años en la jefatura del Ejército y 43 entre sus filas, Musharraf dijo adiós a una de las instituciones más poderosas de Pakistán con una visita a los cuarteles del Estado Mayor, donde fue recibido por el presidente del comité de la jefatura, Tariq Majyd, y pasó revista a las tropas.
Musharraf agradeció a los soldados su cooperación y sacrificio por el país e hizo especial hincapié en la lucha antiterrorista.
Vestido con traje militar, el general también se trasladó a los cuarteles de la Marina y las Fuerzas Aéreas, donde mantuvo un encuentro con sus principales mandos. Antes de dejar el cargo, Musharraf presidirá hoy la última reunión de la cúpula militar en Rawalpindi, ciudad cercana a Islamabad.
Posteriormente se celebrará una gran ceremonia en la que Musharraf cederá el mando al actual subjefe del Ejército, Ashfaq Pervez Kiyani, uno de sus hombres más leales y hasta septiembre pasado director de los servicios secretos ISI.