Avanza sin control por California el devastador incendio avivado por el viento

Paco G. Paz

INTERNACIONAL

24 oct 2007 . Actualizado a las 02:53 h.

La costa sur de California, entre Los Ángeles y San Diego, se ha convertido en una lengua de fuego por el devastador incendio declarado el domingo, que ha arrasado ya más de 100.000 hectáreas y ha obligado a medio millón de personas a desalojar sus casas.

El presidente Bush, declaró el estado de emergencia en los siete condados afectados (Los Ángeles, Orange, Riverside, San Bernardino, San Diego, Santa Bárbara y Ventura) y anunció el envío urgente de ayuda federal para luchar contra el fuego, que se originó en Malibú, el área de Los Ángeles donde viven muchas de las estrellas de Hollywood.

Las imágenes de los desalojos y las casas y bosques quemados recuerdan el terrible incendio ocurrido en esta zona hace justo cuatro años, y que fue el peor en la historia de California, con 300.000 hectáreas quemadas y 17 víctimas mortales. El alcalde de San Diego, Jerry Sanders, recordó ayer aquella catástrofe con el temor de que pueda incluso ser superada si el viento no amaina. Sanders dijo, alarmado, que las llamas avanzan sin control, a una velocidad de entre 10 y 15 kilómetros por hora, y que la meteorología sigue siendo impredecible.

Viento y sequía

Los vientos de más de 80 kilómetros por hora que azotan el sur de California son, junto a la sequía, los principales propagadores de los incendios.

«Tenemos ante nosotros una situación muy peligrosa y además impredecible», dijo el presidente del Consejo Municipal de San Diego, Ron Roberts. Añadió que existen «todos los ingredientes que se necesitan para una tormenta de fuego perfecta: las temperaturas más altas, los parajes más secos y los vientos más poderosos».

Unas 1.300 residencias han ardido ya, y otras 68.000 peligran por la cercanía de las llamas. A las personas que permanecen en sus casas, las autoridades les han pedido que reduzcan al máximo el consumo eléctrico, con objeto de evitar un colapso en el fluido, ya dañado por el fuego.

El alcalde destacó que, pese a la gravedad de la catástrofe, apenas se han producido daños personales, salvo una persona que murió el domingo, y 41 heridos, entre ellos 25 bomberos.

En la actualidad hay unos 16 focos activos e incontrolados, y trabajan unos 6.000 bomberos en las tareas de extinción, aunque el número de agentes podría aumentar con la ayuda federal.