El ex presidente reunió en Nueva York una veintena de jefes de Estado y de Gobierno para tratar los principales desafíos que afronta el mundo.
26 sep 2007 . Actualizado a las 22:27 h.El ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton volvió hoy a dar muestra de su capacidad de convocatoria y reunió en Nueva York a una veintena de jefes de Estado y de Gobierno para tratar, en paralelo a los trabajos de la Asamblea General de la ONU, los principales desafíos que afronta el mundo.
Bajo el paraguas de la llamada Iniciativa Global Clinton (IGC), auspiciada por la Fundación que lleva el nombre del presidente número 42 de Estados Unidos, la cita reunirá durante tres días a políticos, empresarios, líderes religiosos y sociales, científicos y representantes de las organizaciones no gubernamentales.
Clinton presentó la reunión con cifras para dar una idea del impacto de su iniciativa: 72 países representados, 52 mandatarios o ex mandatarios involucrados, 20.000 niños que han recibido atención médica y 3 millones de empresarios que han tenido acceso a créditos.
En definitiva, «muchas vidas que han cambiado para mejor e incluso se han salvado gracias a los programas desarrollados por esta iniciativa», dijo Clinton, quien consideró «que queda mucho por hacer, por lo que estamos obligados a incrementar el esfuerzo».
«Afrontamos problemas complejos que los Gobiernos no solucionan por ellos mismos o que no pueden solucionar», explicó el ex presidente, quien abogó por un trabajo conjunto para hacer frente al desafío de un mundo mejor desde tres principios fundamentales.
El primero, enumeró Clinton, es que «la Humanidad de la que todos formamos parte es más importante que nuestras diferencias», el segundo es que «asumimos la responsabilidad de dejarles a nuestros hijos un mundo mejor», y el tercero es que «creemos que podemos hacerlo, que podemos marcar la diferencia».
Esos son los principios que, a su juicio, comparten las personalidades que la IGC ha conseguido reunir en un lujoso hotel, en el que compartirán debate, por ejemplo, personalidades como el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, y la actriz Angelina Jolie para hablar de la educación en países que viven situaciones post-conflicto.
También estarán, entre muchos otros, el ex primer ministro británico Tony Blair hablando del cambio climático, el tenista André Agassi hablando de educación o el actor Brad Pitt hablando de relaciones entre empresarios y trabajadores.
A América Latina se le dedicará mañana una de las sesiones plenarias, bajo el título «Latinoamérica y las presiones de la globalización», con participación de los presidentes dominicano, Leonel Fernández y argentino, Néstor Kirchner, así como del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno.
En el plenario de apertura, Clinton estuvo acompañado por el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, el presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick, el presidente Wal Mart, Lee Scott, y su ex vicepresidente, Al Gore.
Este último fue el que logró un mayor impacto en la audiencia, a tenor de los constantes aplausos que arrancó, con su conocido discurso acerca de la «emergencia» que representa el problema del cambio climático y la necesidad de tomar ya «medidas urgentes».
Gore aplaudió esfuerzos como el de la IGC porque sirven, dijo, para concienciar a ciudadanos y políticos, pero subrayó que «esta crisis del clima no se va a resolver sólo con acciones individuales.
Necesitamos cambios legislativos».
El que fuera número dos de Clinton en la Casa Blanca entre 1993 y 2001 ha sido una de las voces que ha alertado con mayor vehemencia sobre el fenómeno del calentamiento global y su largometraje «Una verdad incómoda» es ya un documento de referencia mundial.
Gore clamó por que los gobiernos logren un acuerdo en la reunión sobre cambio climático que se celebrará en diciembre en Bali (Indonesia), que superen las diferencias que provocó el Protocolo de Kyoto y que se llegue a un compromiso global y firme en 2010.
El ex vicepresidente recordó el ejemplo positivo de la eliminación de los clorofluorocarbonos (CFC) que agujerearon la capa de ozono y de la visión que tuvo el entonces presidente de EEUU, Ronald Reagan, para entender y abordar el problema con decisión.
«¡Que (el actual presidente, George W.) Bush siga el ejemplo de Reagan, escuche a los asesores que le dicen que tenemos que reducir las emisiones, que tenemos que ponerle un precio a la contaminación con CO2 y que Estados Unidos tiene que liderar al mundo para solucionar esta crisis!», manifestó el ex vicepresidente.
«Es el momento de decir que no podemos emitir a la atmósfera 70 millones de toneladas de gases contaminantes al día, que no podemos utilizar la tierra como si fuera un desagüe sin fondo», dijo.