La agitación de los últimos días por el caso Madeleine ha disminuido y dado paso a la expectativa por lo que revelen los análisis de la sangre hallada en el apartamento
15 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.lagos | El pasado sábado la niña británica Madeleine McCann cumplió cien días desaparecida. Durante la semana previa a la simbólica fecha, decenas de medios de comunicación se hicieron presentes en la Praia da Luz, en el Algarve portugués, y la historia de la pequeña volvió a los titulares y a las portadas. Unos decían que está muerta, otros que está secuestrada, todos exponían hipótesis que en la mayoría de los casos no confirmaba ninguna fuente. Incluso la prensa británica y la portuguesa protagonizaron una guerra de argumentos a favor y en contra de los McCann y de la policía lusa, que incluyó encontronazos callejeros entre reporteros de ambos países. Los periodistas provenientes de diversos lugares montaron dos campamentos: uno frente al apartamento donde desapareció la niña, en el lujoso centro vacacional The Ocean Club, y otro frente a la casa que compraron recientemente Kate y Gerry McCann.
Ahora parece que poco a poco todo vuelve a la normalidad. Ha pasado el día cien y las televisiones británicas se han ido, lo que hace que el paisaje lleno de camionetas con antenas parabólicas haya dejado lugar a solo un par de ellas. «Seguimos aquí, esperando que pase algo que no pasa. Buscando imágenes que no existen, porque ahora sólo hay invenciones de la prensa que los demás reproducimos», se queja Amelie, periodista de una televisión francesa. Dice que está cansada «de este circo» y de estar «muchos días aquí haciendo casi nada». «Los McCann sólo hablan con los medios británicos y portugueses, a los demás nos han ignorado», señala.
A sólo unos metros de donde ella y sus cámaras recopilan unas tomas, está una camioneta de la televisión portuguesa. «Venimos al apartamento para grabar las imágenes del día. En la casa de los McCann ya no hay nada. Ni siquiera los vemos a ellos, porque no salen», dice uno de los técnicos. Ante la pregunta de por qué esta guerra entre los medios, la periodista que está con él contesta secamente: «Los periodistas tenemos que dar noticias. Es nuestro trabajo y cada uno lo hace como puede. Es una guerra».
Mientras tanto, Sean, un británico que veranea en la Praia da Luz desde hace varios años, dice: «Gracias a Dios se han ido las cámaras. No podíamos tener unas vacaciones tranquilas así», a lo que su esposa agrega: «No me importa que me hagan preguntas, pero no me gusta que la cara de mis hijos salga en televisión».
Espera
La situación ahora es de espera. La pareja está en su casa, y según le dijo a La Voz David Hughes, su portavoz, «han sido unos días muy difíciles y necesitan descansar. Durante un tiempo no van a dar ninguna entrevista más».
Gerry McCann escribió hace dos días en su diario en Internet: «Día 102. Praia da Luz está regresando a la normalidad. El número de televisiones se ha reducido drásticamente y nosotros hemos podido regresar a nuestra rutina. Pero aún hay una gran cantidad de medios, especialmente periodistas de prensa escrita que están esperando, como todo el mundo, al siguiente paso en la investigación».
«Este asunto se va a aclarar cuando den los resultados del ADN», afirma Paolo, un periodista italiano que llegó ayer con la esperanza de que estén listos antes del sábado. Pero al parecer no será así, ya que según comentó un funcionario de la policía, no será hasta mediados de la próxima semana cuando los den a conocer. Actualmente, las muestras están en un laboratorio en el Reino Unido.
Las últimas noticias dicen que el cuerpo sin vida de Maddie pudo haber sido lanzado al mar, que hay otro sospechoso de su secuestro y que sus hermanos gemelos podrían haber visto algo la noche del 3 de mayo. La telenovela continúa.