Destituidos dos funcionarios argentinos implicados en un caso de soborno de una constructora
INTERNACIONAL
El Gobierno argentino indicó ayer que ha dejado de estar «invicto» en materia de corrupción y que no se distraerá ante sospechas como las que desembocaron en el cese de dos altos cargos supuestamente implicados en sobornos de la constructora sueca Skanska. El Ejecutivo destituyó la víspera al director del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), Fulvio Madaro, y al gerente de Fideicomisos del estatal Banco Nación, Néstor Ulloa, «ante el menor indicio» de estar involucrados en el presunto pago de sobornos en la construcción de gasoductos. «Hicimos lo que dijimos que haríamos», dijo el jefe del Gabinete de ministros, Alberto Fernández, al responder a críticas en las que la oposición recordó que hace quince días el Gobierno de Néstor Kirchner consideraba al caso Skanska como «un acto de corrupción entre privados». Madaro y Ulloa fueron destituidos por un decreto de Kirchner después de que un fiscal informase al Ministerio del Interior de que había pruebas de la implicación de ambos en el caso Skanska, que investigan dos jueces.