«Sarko» contra todos

Las caras de Francia | La campaña en el Día del Trabajo Sindicatos y partidos de izquierda aprovechan el Día del Trabajador para atacar al candidato conservador, que se presenta como la opción de la clase obrera y promete pleno empleo «como en España»


enviado especial | el havre

El padre de Anita Menéndez era un miliciano antifranquista de Vilacañas, en Toledo, que cruzó la frontera con Francia tras el final de la Guerra Civil haciéndose pasar por saltimbanqui del Circo Amar. Tras varias peripecias en ese mismo estilo, se casó con una francesa y tuvo dos hijas. Ni Anita ni su hermana, Silvie, aprendieron nunca español, pero el gen rebelde de su padre les quedó grabado y ayer acudieron a la marcha del Primero de Mayo en Le Havre, una ciudad portuaria situada a 200 kilómetros al este de París, en la orilla norte del estuario del Sena, bastión en los ochenta del Partido Comunista de George Marchais y gobernada hoy por la derecha.Anita es la secretaria general local de la Confederación General de Trabajadores, un sindicato que, como la mayoría de centrales y partidos de izquierdas, ha aprovechado el Día del Trabajador para repudiar expresamente al candidato de la derecha, Nicolás Sarkozy, y pedir el voto para la socialista Ségolène Royal. «El diálogo social será imposible con Sarko», augura Anita, quien reconoce que, aunque no votó a Royal en la primera vuelta, no tendrá reparos en hacerlo en la ronda definitiva. «Fue mucho peor cuando tuvimos que votar a Chirac hace cinco años, pero gracias a eso nos libramos de Le Pen», confirma Myriam Argenton, puericultora que acudió a la manifestación con carteles pegados al cuerpo que recogen el programa comunista: «Gravar los beneficios empresariales, aumentar los sueldos, salario mínimo interprofesional de 1.500 euros».DesempleoEl sueldo medio industrial de Francia ronda los 29.000 euros brutos al año, y el paro en Alta Normandía, la región de Le Havre, no supera el 8,5%, aunque entre los jóvenes se acerca al 20% a pesar de los miles de empleos que proporcionan la cercana factoría de Renault, las refinerías y el puerto, el segundo de Francia tras Marsella.Quienes se oponen a Sarkozy se han hartado estos días de pintarlo como el coco de la clase trabajadora, pero él se presenta a sí mismo como todo lo contrario: el candidato del pueblo, que acabará de una vez por todas con el lastre de la Francia subsidiada y devolverá a la palabra trabajo el valor que se merece. Ese discurso tiene muchos adeptos en El Havre, arrasada durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y considerada hoy por la Unesco como una joya del urbanismo moderno gracias al planeamiento de los arquitectos August Perret y Óscar Niemeyer. En la primera vuelta, Sarkozy derrotó aquí a Royal y se llevó el 29% de los votos, quizá porque prometió llevar a Francia al pleno empleo, como ya han hecho el Reino Unido, Dinamarca, Suecia, Irlanda y, según afirma el propio Sarko en las cuñas de radio de su publicidad electoral, «algunas regiones de España». Ese dudoso matiz sorprende a las descendientes de los milicianos españoles: «¿De verdad que en España no hay paro?», preguntan.

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