Rice lo apoyó, no así Cheney y Gonzales El plan era trasladar a los presos a EE.UU. y darles mayores garantías judiciales
23 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Nada más asumir su cargo, el secretario de Defensa, Robert Gates, intentó convencer al presidente George W. Bush de la necesidad de cerrar Guantánamo al entender que mantener abierto el centro de detención «mancha» la imagen de Estados Unidos en el mundo y arroja sudas sobre la legitimidad de los juicios militares especiales. Según publicó ayer The New York Times , que citó fuentes anónimas del Departamento de Estado, el Pentágono y la Agencia de Seguridad Nacional, los esfuerzos de Gates duraron apenas tres meses, hasta que Bush zanjó la cuestión y dio la razón al vicepresidente Dick Cheney y al fiscal general, Alberto Gonzales, enfrentados con el recién llegado y partidarios de mantener Guantánamo en funcionamiento. De nada sirvió que Condoleezza Rice estuviera de parte de Gates. Aunque el propio Bush ha declarado en varias ocasiones su «deseo» de cerrar el centro de detención, su portavoz Tony Snow dejó claro al pronunciarse sobre el artículo del Times que actualmente no se dan las condiciones para ello. La intención del sustituto de Donald Rumsfeld era, al menos, fijar un «plan de acción específico» para dar los pasos encaminados a ello. Su idea era trasladar a todos los presos, alrededor de 385 incluidos 14 de «gran valor» transferidos desde las prisiones secretas de la CIA, a suelo estadounidense para ser juzgados allí, lo que conllevaría dotarles de mayores garantías judiciales. Sin embargo, un funcionario consultado por el Times dijo que el asunto podría resurgir de nuevo si Gonzales se viera forzado a dimitir por el escándalo de los fiscales despedidos.