Senegal elige presidente en unos comicios clave para España

Pascal Fletcher / Diadie Ba DAKAR

INTERNACIONAL

FINBARR O'REILLY

Wade, el favorito, promete empleos para evitar el éxodo a Europa Es la primera de una serie de elecciones en África que marcarán la política migratoria

24 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

«En dos años, tendremos trabajo para nuestros jóvenes; así, en lugar de intentar salir hacia España o Francia, se quedarán en Senegal». Así hablaba el presidente senegalés, Abdoulaye Wade, en uno de sus últimos discursos antes de los comicios que se celebran hoy en el país africano. Las elecciones -en las que Wade es favorito y pretende ganar sin necesidad de una segunda vuelta- serán seguidas con especial atención desde Madrid. Se trata de la primera de las convocatorias electorales que se registrarán en la primera mitad de este año en una serie de países de África, claves para el control de la inmigración ilegal. Así, en marzo habrá presidenciales en Mauritania, y en marzo, en Mali. En Senegal, el actual presidente y candidato del Partido Demócrata (PDS), emprendió durante esta semana un recorrido por todo el país, durante el que advirtió a sus oponentes de que no tolerará «ningún incidente violento», ni durante la jornada de hoy, ni tras conocerse los resultados. «Creo que no habrá segunda vuelta. Mis partidarios me ayudarán a lograr más del 50% de los votos», aseguró Wade. A lo largo de la campaña se registraron varios incidentes violentos. El más grave, el pasado miércoles en la capital, Dakar, donde partidarios del PDS atacaron con machetes y barras de hierro la caravana del candidato del partido Rewmi, Idrissa Seck. Los choques, que duraron horas, se saldaron con más de una decena de heridos y cuantiosos daños materiales. Además de Wade y Seck, Robert Sagna, Moustapha Niasse, Ousmane Tanor Dieng, Abdoulaye Bathily y Landing Savané son las otras caras de los comicios de hoy. El líder del PDS de 80 años, rompió en el 2000 la hegemonía del Partido Socialista, que había ostentado la presidencia por cuarenta años. En su campaña se jactó de haber instaurado en Senegal «una auténtica democracia» y prometió hacer de Dakar «una de las capitales más bonitas de África».