EE.UU. inicia su refuerzo en Irak y despliega otros 3.200 soldados

Thibauld Malterre BAGDAD

INTERNACIONAL

El número de militares del primer envío es similar al de bajas estadounidenses tras la invasión La operación coincide con un fin de semana negro, con 25 nuevos muertos en el Ejército

21 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Unos 3.200 militares estadounidenses llegaron ayer a Bagdad para apoyar el nuevo plan de seguridad de la capital, durante un trágico fin de semana para el Ejército de Estados Unidos, que perdió a 25 soldados en un accidente de helicóptero y en varios ataques en el país. El número de hombres que componen el refuerzo es casi el mismo que el de bajas que EE.?UU. ha sufrido en Irak desde la invasión, en marzo del 2003 -alrededor de 3.050-. El contingente será «plenamente operativo hacia el 1 de febrero», indicaron las fuerzas armadas. «Su misión será asistir a las fuerzas de seguridad iraquíes para limpiar, controlar y asegurar los puestos clave de la capital, reducir la violencia y sentar las bases de una transición hacia el control de Bagdad» en manos de «únicamente» los iraquíes, agregaron. Se trata de la primera de las cinco brigadas -que suman un total de 17.500 soldados-, que serán enviadas a Irak, como pilar de la nueva estrategia anunciada el 11 de enero por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush. Paralelamente al despliegue, el Ejército estadounidense rebajó ayer de 13 a 12 el número de sus militares muertos el sábado en un accidente de helicóptero en el noreste de Bagdad. Las fuerzas castrenses abrieron una investigación para dilucidar las causas del siniestro, el más grave registrado por Estados Unidos en tres años en Irak. Ataque en Kerbala También el sábado, soldados estadounidenses fueron atacados en la ciudad santa chií de Kerbala, al sur de la capital, por milicianos que abrieron fuego con armas automáticas, granadas y morteros. Cinco uniformados perdieron la vida y otros tres resultaron heridos en esa ofensiva, que se produjo en concomitancia con una reunión de una célula de crisis para determinar las medidas de seguridad a tomar durante las ceremonias chiíes del Achura, un período de duelo de 10 días que se inició el domingo. La provincia de Kerbala, bajo la autoridad de los militares polacos de la fuerza multinacional, solía ser una región relativamente tranquila. El mismo día, cuatro soldados y un marine murieron a causa de sus heridas en la provincia de Al Anbar (oeste), bastión de la insurrección suní en Irak, mientras que otros dos militares norteamericanos perecieron en la explosión de bombas artesanales, en el norte de Bagdad y en el norte de Irak, respectivamente. Otro más murió por las heridas causadas por la explosión de una bomba al paso de su vehículo en el norte de Irak. Fin al boicot Mientras se producía el despliegue, el movimiento del jefe radical chií Muqtada al Sadr anunció el fin de su boicot al Gobierno iraquí tras recibir garantías sobre el cumplimiento de sus demandas. «Volvemos a unirnos al proceso político», explicaba ayer un parlamentario sadrista, Salé Hassan Issa al Ugaili. El bloque de Sadr, que cuenta con 32 de los 275 diputados del Parlamento iraquí y controla cinco ministerios, retiró su apoyo al Gobierno, a finales de noviembre del 2006, en protesta por un encuentro entre el primer ministro, el chií Nuri Al Maliki, y Bush. Recientemente, Al Maliki ordenó detener a 400 de sus militantes.