Al Qaida en Irak se mofa de la dimisión de Donald Rumsfeld

La Voz AGENCIAS | BAGDAD

INTERNACIONAL

Amenaza con volar la Casa Blanca y se alegra de la derrota republicana El ex jefe del Pentágono reconoce que la estabilización «no ha ido bien» para EE.UU.

10 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El jefe de Al Qaida en Irak, Abu Hamza al Muhayer, se congratuló por la derrota de los republicanos en las legislativas y se mofó de la dimisión del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, en una grabación divulgada ayer en Internet. «Juro por Dios que no descansaremos de nuestra yihad (guerra santa) hasta que hayamos volado la casa más obscena que llaman la Casa Blanca», dice una voz atribuida a Al Muhayer, también conocido como Abu Ayub al Masri. El número uno de la red terrorista en Irak también se refirió a las elecciones estadounidenses, diciendo: «El pueblo americano ha dado un paso en la dirección correcta para salir de la situación en la que se encuentra y ha comenzado a enfrentarse a la traición de su presidente». Al Masri, además, pide a la Administración y a Bush que «no huya del campo de batalla» como Rumsfeld, «porque los muyahidines no han terminado de derramar su sangre». La voz atribuida al líder de Al Qaida en Irak anuncia, asimismo, que el grupo dispone de 12.000 combatientes dispuestos a luchar en Irak. Si se confirma la veracidad del mensaje éste sería la primera prueba de que Al Masri sigue vivo después de que en octubre circulasen rumores sobre su muerte. En sus primeras declaraciones tras su dimisión, Rumsfeld, reconoció que los esfuerzos de por estabilizar Irak «no ha ido ni lo suficientemente bien, ni lo suficientemente rápido». y que las Fuerzas Armadas no está bien preparadas para imponer su voluntad sobre los extremistas. Tras la salida del jefe del Pentágono, el mando militar se están preparando para introducir cambios en la estrategia de la guerra, según admitió el jefe de Estado Mayor, el general Peter Pace. Las declaraciones del líder de Al Qaida en Irak coincidió con la muerte de otros cuatro soldados norteamericanos (ya han muerto 24 este mes) y con la publicación de un informe del Ministerio de Salud iraquí en el que se cifra en 150.000 el número de civiles muertos desde la invasión. En octubre, la revista médica británica The Lancet aumentaba esa cifra hasta las 650.000, basándose en extrapolaciones de personas entrevistadas.