El candidato nacionalista Ollanta Humala tiene su feudo en las zonas rurales y más pobres, que ya lo apoyaron en la primera vuelta de las elecciones a la presidencia
31 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Una olla con los colores de la bandera peruana se ha convertido en el populista emblema del candidato nacionalista, Ollanta Humala. Un sencillo logo, que parecía estar predestinado al ex militar desde que recibiera de sus padres el nombre que contiene ese utensilio de cocina donde los peruanos depositaron sus esperanzas de cambio en la primera vuelta. La olla puede verse pintada en las tapias de todo Perú, pero en especial en las carreteras y pueblos de las zonas rurales y pobres, auténticos feudos humalistas, que La Voz de Galicia recorrió. El líder de Unión por el Perú venció en 18 de los 24 departamentos, y en 146 de las 194 provincias del país. La sierra andina, la selva y, sobre todo, el sur, se colorearon del intenso color rojo nacionalista que esgrime Humala en su campaña, superando, en muchos casos ampliamente, la media nacional del 30,6% que obtuvo como primera mayoría. El departamento de Ayacucho -donde nació el candidato-, con el 47,16% de votación, marcó el techo. A seis horas de autobús desde Lima en dirección a los Andes se llega a la región de Junín, donde se alcanzan los 4.000 metros de altitud y donde Humala sacó un 33,6% de los sufragios. Área agrícola deprimida, con problemas de abastecimiento de agua a pesar de la cercanía andina, Junín tiene puestas sus esperanzas en la artesanía y el turismo. Muchos limeños llegan allí los fines de semana y ahora confían en recibir también a extranjeros. «Libertinaje» En la plaza de San Jerónimo de Tunán, Fredy Santibáñez, profesor de matemáticas de 50 años, observa a un grupo de agentes de viajes internacionales invitados por el Gobierno peruano. Mientras los visitantes son recibidos y agasajados al más puro estilo berlanguiano, Santibáñez sorprende al periodista que busca una explicación del fenómeno Humala. «Queremos evitar ladrones y gente de mal vivir, hay mucha prostitución y muchos homosexuales, porque generan enfermedades para nuestra sociedad», explica el educador al perplejo corresponsal, que no esperaba esa respuesta de la primera persona que le reconoce haber votado a Humala. «Respetamos la libertad, pero no el libertinaje», matiza. Aparentemente, Santibáñez es una excepción entre los votantes humalistas, bastante reacios a identificarse como tales. La caravana que evoca a Bienvenido Mr. Marshall se ha detenido en Hualhuas y unos jóvenes observan en silencio el recibimiento. Dos reconocen votar a Humala, pero niegan los argumentos del homófobo, alegando que esa imagen negativa y autoritaria forma parte de una campaña de desprestigio por parte de sus opositores. «No hay escrito nada de eso en ninguna parte», explica Carlos Chipán, de 29 años, quien dice ser ingeniero de minas. «Tiene que haber democracia, la política dictatorial de antes ya no cuaja en esta época, el mundo está cambiando», asegura, mientras reclama la «mano firme» del candidato y espera «que no tengamos que arrepentirnos de haberle votado». Nacionalismo Añade que le gusta la política nacionalista de Humala: «Los mejores países que ha habido, lo fueron porque eran nacionalistas». Al lado de Chipán, asiente Percy Guevara, comunicador social de 27 años, quien opina que Humala es «la única alternativa» y dice que «tantos años de gobierno de la derecha sólo han traído pobreza y atraso, y el pueblo tiene sed de cambio». Guevara matiza que es partidario de «una lucha frontal contra la corrupción y la delincuencia», e inserta a Humala en una imaginaria alianza contra el imperialismo de EE.UU., formada por Chávez, Morales y Castro, pero también por Lula y Bachelet. A cientos de kilómetros de Hualhuas, en Cuzco (45% de voto humalista), capital turística de Perú y entrada a Machu Picchu, la comerciante María Rodríguez, de 49 años, votará a Humala tras hacerlo por la derechista Lourdes Flores en la primera vuelta, pero no parece haberse enterado de la aprehensión que las multinacionales tienen hacia el ex militar.