Herminio Gil aterriza con el proyecto de Bravo Airlines en Kinshasa, capital de un país desangrado por la guerra, que en junio celebrará las primeras elecciones democráticas
16 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Seis horas y media de vuelo separan Madrid de Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo. A partir de mayo, la nueva aerolínea española Bravo Airlines operará semanalmente este trayecto en código compartido con Iberia y no será necesario volar a París o a Bruselas para llegar al país africano. A la cabeza de este proyecto empresarial se encuentra el gallego Herminio Gil, natural de Verín y fundador de Air Europa y Air Madrid. «Montaremos la compañía de África. Hemos recibido ofertas de más de una decena de gobiernos del centro y del sur del continente para montar la aviación de países como Guinea Ecuatorial, Angola o Zimbabue», asegura Gil en Kinshasa. África no es un lugar fácil para montar un negocio. Y menos aún el Congo. Algunos, como Iberia, entraron, pero, posteriormente tiraron la toalla. «La aviación en Europa es muy difícil. África sigue siendo uno de los grandes negocios porque las tarifas aún son altas», explica Gil. Y es que un vuelo de dos horas entre Kinshasa y la ciudad de Lubumbashi, en el sureste del país, cuesta en la actualidad lo mismo que el trayecto de doce horas Madrid-Lima. Y Madrid-Kinshasa asciende a 1.000 euros en clase turista y 2.500 en primera. La inseguridad del país pasa por una posible expropiación de bienes de la noche a la mañana y por la falta de seguridad jurídica y personal. El grupo de emprendedores españoles saben muy bien qué significa esto. El director general de Bravo, José Miguel Ruiz, estuvo al borde de la muerte tras un intento de envenenamiento, en el 2001, un año después de su llegada a Congo, mientras que su hermano y director comercial, Ángel Ruiz, duerme con guardaespaldas. Desde finales de enero viven, por seguridad, en uno de los dos hoteles que hay en la capital. Pero conocen bien África, les apasiona el continente y no parecen amedrentados. Ellos fueron quienes convencieron a Herminio Gil de que había que invertir en el sector de la aviación del país. Bravo Airlines se ha asociado con las Líneas Aéreas de Congo, la aerolínea estatal que lleva más de diez años sin operar, para ofrecer las conexiones en el interior de Congo, una concesión a la que aspiraban otras tres empresas, de Canadá, Bélgica y EE.?UU. respectivamente. Sin respaldo oficial Los han llamado locos y dicen no haber recibido el apoyo de nadie, ni siquiera del Gobierno español, que incluso los desanimó. No sin razón, porque la situación del país -que en junio celebrará sus primeras elecciones democráticas- es muy frágil. «Hubo un momento en el que estuve a punto de regresar a España», reconoce Gil. Los anima el hecho de que, además de hacer negocio, puedan ayudar al desarrollo de un país «maravilloso». Y admiten que no podrían haberlo hecho sin el apoyo de un hombre clave: el vicepresidente encargado de la Reconstrucción, Yerodia Abdoulay Ndombasi, casado con una española.