Argelia mete miedo al Magreb

David Alvarado RABAT

INTERNACIONAL

ZOHRA BENSEMRA

Argel y Moscú firmaron el pasado 10 de marzo un acuerdo de venta de armamento que situará al país magrebí como la principal potencia de la zona, para inquietud de Marruecos y Libia

30 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La firma de un importante acuerdo militar entre Rusia y Argelia ha hecho saltar las alarmas en Europa. A nadie escapa la importancia geoestratégica del régimen de Argel y «un convenio como este mete miedo, al poder dañar el actual equilibrio estratégico en el Magreb y provocar toda suerte de efectos perniciosos», señala un diplomático europeo destinado en Argel. Argelia es clave en el conflicto del Sáhara Occidental, la lucha contra el auge del integrismo en la región del Sahel, el control de los flujos migratorios procedentes del África Subsahariana. Y, en un momento en que se está procediendo a la liberación de islamistas argelinos en virtud de la aplicación de la Carta por la Paz y la Reconciliación Nacional, la firma del nuevo convenio no hace sino sembrar más inquietud entre los gobiernos europeos. Si bien Argelia y Rusia mantienen tradicionalmente unas buenas relaciones bilaterales herederas del período de la Guerra Fría, el contrato firmado el pasado 10 de marzo con motivo de la visita de Vladimir Putin, sorprendió a propios y extraños. Tanto por su cuantía -algo más de 7.500 millones de dólares- como por la lista de armamento comprendido que, según destacó el diario L'Expression, «se corresponden con lo mejor de la tecnología rusa». Moscú se compromete a aportar antes del 2009 40 cazas MIG-29, 28 cazas Soukhoï-30 y 17 aviones de entrenamiento YAK-130, además de unos 40 carros blindados y 8 sistemas de misiles tierra-aire S-300 PMU. Ningún otro país magrebí posee una aviación igual y el sistema de misiles, el mismo que Rusia se niega a vender a Irán, está considerado como uno de los más perfectos. Voluntad de liderazgo Con esto, Argelia postula manifiestamente sus ambiciones de ocupar un puesto de liderazgo en el Magreb. No cabe duda que unas reservas financieras provenientes de sus exportaciones de hidrocarburos, estimadas en algo más de 60.000 millones de dólares, ayudan. Esta fuente de ingresos le asegura una gran superioridad con respecto a Marruecos y a Túnez. Los medios de combate tunecinos son pobres, mientras que los de los marroquíes, aunque numerosos, se antojan demasiado vetustos. Rabat, quien mantiene con Argel unas tensas relaciones, encontrándose actualmente cerradas las fronteras terrestres entre ambos estados, es quien mayores motivos tiene para inquietarse. Por lo que respecta a Libia, la hasta ahora principal potencia militar en el norte de África, algunos de los temores apuntan a la posibilidad de una suerte de «carrera armamentística».