Alarma en EE.UU. por el control de Dubái en puertos del país
INTERNACIONAL
Legisladores demócratas y republicanos advierten de los riesgos para la seguridad nacional, ya que de los Emiratos Árabes Unidos salieron varios kamikazes del 11-S
17 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Las alarmas han vuelto a encenderse en Estados Unidos ante la posibilidad de que media docena de puertos queden bajo control de una empresa con sede en Dubái. El recuerdo del 11-S planea de nuevo. Y es que nadie ha olvidado que el dinero con el que se financiaron los atentados del 2001 salió de los Emiratos Árabes Unidos. Y todo esto gracias a una carambola financiera. O eso es al menos lo que parece, aunque los adictos a las teorías de las conspiraciones -un pasatiempo muy popular en este país- vean una mano negra detrás de la operación comercial por la que Dubái Ports World ha comprado por unos 6.800 millones de dólares la firma británica P&O, que gestionaba los puertos de Nueva York, Miami, Filadelfia, Baltimore, Nueva Jersey, Boston, Portland, Norfolk, además de una decena de terminales en Luisiana, Misisipi y Tejas. Todos ellos pasaran ahora a ser operados por la compañía de los Emiratos Árabes. La Administración Bush ha dado luz verde a la operación. El Comité de Inversiones Extranjeras, dependiente del Departamento del Tesoro, concluyó que no tenía objeciones, tras revisar la transacción, y que DP World podía hacer negocios en suelo americano. Una postura avalada por la Casa Blanca, que destacó que la decisión se tomó tras «estrictos controles de seguridad». Pero los legisladores, de un lado y de otro, y en especial los más afectados -aquellos que proceden de los Estados donde se ubican los puertos que pasaran a los nuevos dueños- se han rebelado y han unido sus esfuerzos para bloquear la operación. Su principal argumento es que no se fían de que una empresa extranjera, sobre todo de los Emiratos Árabes Unidos, controle los puertos de sus ciudades más importantes. Y más cuando diversos informes sobre seguridad nacional han señalado que estos son extremadamente vulnerables a ataques terroristas. Los especialistas han subrayado que son el talón de Aquiles del país, pues tras el 11-S se mejoró la seguridad en los aeropuertos, mientras que la de los puertos apenas se revisó. Según algunas fuentes, de los millones de contenedores que se descargan a diario en todo el país sólo un 2% pasa por rayos x. A eso hay que sumar que, a pesar de que el Departamento de Estado incluye a los Emiratos Árabes en su lista de países aliados en la contra el terrorismo, es de allí de donde salieron algunos de los terroristas que estrellaron los aviones contra las Torres Gemelas y el Pentágono, sirviendo de base de operaciones y financiación a Al Qaida. «En la era posterior al 11-S debería haber alguna presunción contra esta empresa. Voy a ser todo lo implacable que pueda para echar esto para atrás», dijo el congresista republicano por Long Island, Peter King. Según añadió, fuentes de inteligencia le han expresado sus preocupaciones sobre la manera en que DP World maneja el puerto de Dubái. Por su parte, el senador demócrata por Nueva York, Charles Schumer, criticó a la Casa Blanca por haber aprobado la compra demasiado rápido y sin revisar con detalle las consecuencias que podría tener para la seguridad del país. Incluso llegó a decir que en la empresa podrían estar infiltrados terroristas con intenciones de atacar Estados Unidos. Campaña de Hillary Clinton Su compañera de filas, Hillary Clinton, también se sumó a la batalla y prometió «trabajar duro» para sacar adelante una propuesta de ley que dé marcha atrás a la operación. Mientras un grupo de senadores y diputados mandaron una carta al secretario del Tesoro, John Snow, para pedirle que se vuelva a revisar la operación. La preocupación y las críticas también han saltado desde los medios. «¿Realmente queremos que nuestros mayores puertos estén en manos de un país donde Al Qaida recluta a su gente?», señaló el periódico conservador The Washington Times . El liberal The New York Times afirmó que «hasta ahora, el Gobierno de Bush ha hecho muy poco para proteger los puertos del país. Pero esto es una nueva forma de negligencia». Por su parte, el sultán Ahmed bin Sulayem, asesor financiero de Dubái Ports, quiso tranquilizar los ánimos y señaló desde Londres que están trabajando «muy de cerca con las autoridades» para atender sus requerimientos. Da la casualidad de que a mediados de enero la misma fecha en que el Tesoro aprobó la compra, el presidente Bush nominó a un alto ejecutivo de Dubái Ports World, David Sanborn, para dirigir el Departamento de Administración de Transporte Marítimo de EE.UU.