Acusan a Berlusconi de comprar el silencio de un abogado británico

Íñigo Domínguez ROMA

INTERNACIONAL

Una nueva acusación contra el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha irrumpido en la campaña para las elecciones generales del 9 de abril, aunque su repercusión es dudosa dados los precedentes de otras graves imputaciones y sentencias contra el magnate que no han causado especial conmoción, al menos dentro de Italia. Esta vez se trata de un cargo de corrupción judicial y ha surgido en el llamado proceso Mediaset, abierto en el 2001. Il Cavaliere ya estaba acusado de apropiación indebida y fraude fiscal, pero los fiscales han añadido esta nueva imputación. La clave está en una carta del abogado londinense David Mills en la que reconoce que en 1997 recibió 600.000 dólares, «un regalo», por mentir y proteger a Berlusconi en dos de los procesos abiertos contra él a finales de los noventa. «Hablaré en el momento oportuno», fue ayer la escueta reacción del líder de Forza Italia. «Las personas de B.», dice en el párrafo más explícito, «sabían bien que en mi testimonio (no he mentido pero he superado momentos difíciles, por decirlo de forma delicada) mantuvo a Mr. B. fuera del mar de problemas en el que lo habría arrojado si hubiera dicho todo lo que sabía». Esta misiva, reproducida ayer por los medios italianos, fue enviada por Mills a sus abogados en febrero del 2004, pero ha acabado en poder de la Justicia británica, que la semana pasada ya registró el despacho y la casa del letrado. También es la vivienda de la ministra de Cultura británica, Tessa Jowell, porque es la esposa de Mills, un aspecto que le ha dado más revuelo al asunto. Versiones opuestas Este abogado fue el cerebro de la red de sociedades en paraísos fiscales de Fininvest, la compañía de Berlusconi, usadas para evadir impuestos y esconder la tesorería oculta del grupo, según la fiscalía. De esta gran caja de dinero negro salió, por ejemplo, la financiación ilegal al partido socialista de Bettino Craxi y los sobornos a jueces, episodios ambos que costaron procesos a Berlusconi y en los que salvó por la prescripción del delito. En el terreno político, Silvio Berlusconi cerró ayer una alianza con Alessandra Mussolini, que lidera el partido neofascista Alternativa Social. En una conferencia de prensa conjunta, Berlusconi y la nieta del Duce anunciaron el acuerdo definitivo de cara a las elecciones.