El asesor de Cheney se declara inocente en el caso Plamegate

Óscar Santamaría CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

I. Lewis Libby, ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, se declaró ayer inocente de los cinco cargos que enfrenta por mentir en el Plamegate, el caso que arrinconó a la Casa Blanca por la filtración a la prensa de la identidad de una agente secreta de la CIA. «Con todo respeto, su señoría, me declaro no culpable». Apenas 10 minutos valieron para que Scooter Libby, de 55 años, rechazara las acusaciones de perjurio, falso testimonio y obstrucción a la justicia en la primera ocasión que tuvo de comparecer ante el juez de distrito Reggie B. Walton. La próxima vez que lo haga será el próximo 3 de febrero, cuando su nutrido y prestigioso equipo legal haya tenido tiempo suficiente para obtener y revisar la documentación, en gran parte confidencial, relativa al caso. No se descarta que el propio Cheney testifique durante el proceso, que podría sacar a a la luz reveladores detalles sobre las conversaciones del Gobierno los meses previos a la invasión de Irak. Pero antes es Libby, primer funcionario de la Casa Blanca en activo procesado desde hace más de 130 años, quien deberá evitar ir a prisión, pues de ser encontrado culpable de todos los cargos podría pasar 30 años entre rejas, además de pagar una multa de 1,25 millones de dólares. «El señor Libby quiere limpiar su buen nombre», dijo a las afueras del tribunal de Washington su abogado, el reputado Ted Wells. Quien fuera hasta hace una semana la mano derecha de Cheney es el único encausado criminalmente en el caso sobre la revelación en junio del 2003 de la identidad de la agente encubierta Valerie Plame, una venganza contra su marido, el diplomático Joseph Wilson, por haber criticado las razones de Bush para invadir Irak.