La mano derecha de Cheney dimite tras ser acusado en el Plamegate
INTERNACIONAL
Lewis Libby afronta cinco cargos por perjurio, falso testimonio y obstrucción a la justicia Rove, el principal asesor del presidente Bush, no ha sido incriminado por el momento
28 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Lewis Scooter Libby dimitó ayer como jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney al ser acusado de cinco delitos en el caso de la filtración de la identidad de una agente secreta de la CIA, el llamado Plamegate. Un culebrón que ha puesto contra las cuerdas a la Casa Blanca. El fiscal especial Patrick Fitzgerald presentó ayer parte de los resultados de la investigación, que comenzó hace dos años, sobre la filtración a la prensa del nombre de la agente Valerie Plame -presuntamente para desacreditar a su esposo, Joseph Wilson, por cuestionar los argumentos que llevaron a la guerra de Irak-, abriendo uno de los escándalos más graves que enfrenta el Gobierno de George W. Bush. Libby ha sido acusado de dos cargos de perjurio, otros dos de falso testimonio y uno de obstrucción de la justicia. De ser encontrado culpable de todos, podría ser condenado a 30 años de prisión y a una multa de 1,25 millones de dólares. En definitiva, de lo que se acusa a Libby no es de ser quien filtró el nombre de la agente secreta, algo bastante difícil de demostrar, sino de mentir al gran jurado sobre las conversaciones que tuvo en junio y julio del 2003 con varios periodistas, entre ellos Matthew Cooper de Time , Judith Miller de The New York Times y Tim Russert de la cadena NBC News. Rove, investigado Por su parte, el principal asesor político del presidente, Karl Rove, otro de los involucrados en el soplo, se libró, pero sólo de momento, pues sigue bajo investigación. Aunque continuará en su despacho, desde el que ha orquestado las victorias electorales de Bush, deja al presidente en una incómoda posición por la sombra de duda que se cierne sobre él. El propio Cheney, cuya figura planeó sobre el caso -fue él quien le dijo a su ayudante que Valerie Plame era una agente encubierta- y cuyo nombre está contenido en las 22 páginas del informe del fiscal, también salió limpio. No obstante, los sustos para la Casa Blanca no se han acabado. Así, el juicio que se abrirá contra Libby podría sacar a la luz detalles de las conversaciones que el círculo íntimo de Bush mantuvo antes de la guerra en Irak para armar la estrategia que llevó a la invasión. Muchos de sus argumentos resultaron después ser falsos. Tras conocer la noticia, Cheney afirmó que aceptó la renuncia de su mano derecha con «gran pesar», definiéndole como «una de las personas más inteligentes y capaces que he conocido». Desde Savannah (Georgia), apuntó además que «en nuestro sistema de gobierno un acusado goza de presunción de inocencia hasta que se demuestra lo contrario ante un jurado» Por su parte, Bush no hizo comentarios, aunque al cierre de esta edición se anunció que se iba a dirigir a la prensaantes de partir hacia Camp David, la residencia de reposo. La líder demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi, dijo que las acusaciones «marcan un triste día para América y son otro capítulo en la cultura de corrupción de los republicanos. En el fondo de todo esto están los esfuerzos de la Administración Bush para desacreditar a los críticos con su política en Irak».