Rice critica el excesivo poder de Putin a su llegada a Rusia

Sergio Imbert MOSCÚ

INTERNACIONAL

ALEXANDER NEMENOV

Una amenaza de bomba en su hotel hizo cambiar la ruta de la comitiva A cambio, expondrá los incentivos de una mayor cooperación económica con Occidente

19 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Moscú recibió ayer a Condoleezza Rice en su primera visita a Rusia como secretaria de Estado de EE. UU. con una amenaza de bomba en su hotel, que resultó ser falsa. Rice llega dispuesta a criticar de nuevo a Rusia por su involución democrática, aunque a la vez le ofrecerá incentivos comerciales. Poco tiempo después de la llegada de Rice, fuentes oficiosas revelaron un cambio de ruta de su comitiva por una llamada telefónica anónima anunciando la colocación de dos bombas, dentro y cerca del hotel Renaissance. Tras ser advertido el dispositivo de seguridad estadounidense, la comitiva cambió de itinerario y se dirigió a la residencia del embajador de EE.UU. ante el Kremlin, Alexander Vershbow. Más tarde, la policía precisó que no se hallaron las bombas. Por su parte, la embajada estadounidense confirmó que Rice no modificará el programa de su visita de dos días, centrada en los preparativos de la cumbre de mayo entre los presidentes de George W. Bush y Vladimir Putin. Pero la jefa de la diplomacia adelantó que también se propone hablar sobre los retrocesos en la democracia en Rusia y el estado de los arsenales nucleares, para evitar su proliferación, y a cambio exponerle los incentivos de una mayor cooperación económica con Occidente. En declaraciones en el avión, Rice dijo que está «muy preocupada» por la concentración excesiva de poder en manos de Putin, y señaló que «las tendencias en el ámbito de la democracia no son nada optimistas» en Rusia. Aunque se opuso a quienes piden expulsar a Rusia del G-8, admitió que se debe instar al Kremlin a que respete las libertades fundamentales y la propiedad privada. Parte de la clase política rusa responde a esas críticas con acusaciones a EE.UU. de alentar «revoluciones de terciopelo rusófobas» para restar influencia geopolítica a Moscú y preparar cambios políticos en Rusia.