La historia de las valijas que nadie recogió

Agustín Bottinelli CORRESPONSAL | BUENOS AIRES

INTERNACIONAL

Escándalo en Buenos Aires por el caso del contrabando de 60 kilos de cocaína a España en valija diplomática

15 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El jefe del aeropuerto de Ezeiza de Buenos Aires, el contralmirante Alberto Beltrame, fue cesado el lunes de su cargo debido a que su hijo, Walter, de 26 años, está prófugo de la Justicia, tras ser acusado de contrabando de 60 kilos de cocaína desde Buenos Aires a Madrid. La acusación se conoció públicamente el lunes, aunque los hechos tuvieron lugar el pasado septiembre. La Fuerza Aérea Argentina decidió cesar al militar para evitar el escándalo periodístico. En la causa por narcotráfico ya están detenidos Claudio Baudino y Fernando Arriete, gerente de ventas y supervisor de tráfico de la línea aérea Southern Winds (SW), respectivamente. Junto con Beltrame hijo, también empleado de SW, todos están acusados de haber embarcado la cocaína rumbo a Madrid el 16 de septiembre del 2004. La droga fue hallada por la policía españolas al día siguiente en el aeropuerto de Barajas, escondida en cuatro valijas que habían llegado en el vuelo 6420 de SW. Las valijas tenían pegatinas con la leyenda «Embajada argentina en España». Ayer se supo que, al parecer, hubo una quinta valija que no terminó como las otras cuatro en la cinta de equipaje de Barajas, de donde nadie se atrevió a levantarlas lo que hizó fracasar la operación. Esta hipótesis apunta directamente a la participación del vicepresidente de SW, Enrique Montero, quien viajó a Madrid en el mismo vuelo que las valijas. Las sospechas también apuntan al personal de la SW. Las cintas de vídeo de los mostradores de embarque de Ezeiza han desaparecido, por lo que no se sabe quién despachó el equipaje. Ahora falta encontrar la conexión española de la red de narcotráfico. El juez que interviene en la causa aseguró: «Esta claro que este no es el primer envío. No van a arriesgar para probar un sistema con 60 kilos de droga. Nadie aprende a conducir con una Ferrari».