Antes del 60 aniversario de la rendición de Hitler, el Gobierno de Schröder propone una ley para combatir las reuniones ultras
11 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Berlín quiere evitar que las fotografías de marchas neonazis ante monumentos emblemáticos den la vuelta al mundo y enturbien la imagen de Alemania en el exterior. El ministro de Interior, Otto Schily, y la titular de Justicia, Brigitte Zypries, anunciaron ayer que el Gobierno federal endurecerá la ley que regula el derecho de asamblea. El Gabinete del Gerhard Schröder prohibirá las marchas que glorifiquen el nacionalsocialismo o minimicen los crímenes cometidos por el Tercer Reich. También prohibirá las manifestaciones ultraderechistas ante monumentos en recuerdo de las víctimas del nazismo, antiguos campos de concentración o lugares emblemáticos como la Puerta de Brandeburgo en Berlín. De este modo, el Ejecutivo reacciona ante las últimas provocaciones de la extrema derecha alemana. El Partido Nacional Democrático (NPD) y la Unión del Pueblo Alemán (DVU) quieren aprovechar el 60 aniversario de la capitulación del Ejército de Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial para presentar al país como una víctima de las supuestas «mentiras antialemanas» que los aliados han difundido, según ellos. Para Klaus Beier, portavoz del NPD, el anuncio del Gobierno «no ha sido una gran sorpresa porque lo esperabamos», aseguró a La Voz. El portavoz de este partido de ideología neonazi se mostró, sin embargo, confiado en que los juristas echen por tierra la propuesta de ley. Los neonazis han convocado para mañana una manifestación en Dresde en memoria de las víctimas de los bombardeos aliados que arrasaron en 1945 esta ciudad sajona. El NPD compara el bombardeo aliado con el Holocausto y considera que los habitantes de Dresde fueron víctimas de «una matanza industrial a sangre fría». Además los neonacionalsocialistas planean para el próximo 8 de mayo otra manifestación en Berlín bajo el lema «60 años de mentiras de la liberación-Fin al culto de la culpa», coincidiendo con el aniversario de la capitulación de la Alemania nazi y dos días antes de la inauguración del monumento al Holocausto diseñado por el arquitecto Peter Eisenman junto a la Puerta de Brandeburgo. El ministro de Interior quiere impedir con la nueva ley en mano que esta manifestación tenga lugar porque el 8 de mayo «la atención de todo el mundo estará puesta en Alemania». El canciller Schröder ha convocado además ese día una contramanifestación para expresar la repulsa de los demócratas germanos ante la extrema derecha.