El Gobierno británico anuncia un plan drástico para controlar la inmigración
INTERNACIONAL
El Gobierno británico presentó ayer al Parlamento su nuevo plan de inmigración basado en puntos y que hará casi imposible que extranjeros sin cualificación y preparación se establezcan en este país. Con la vista puesta en las elecciones de mayo, la intención del laborista Tony Blair es retomar la iniciativa en asuntos de inmigración que puede generar muchos votos a los conservadores, ya que lo han elegido como el caballo de batalla de su programa electoral. El plan fue presentado por el ministro del Interior, Charles Clarke, y es copia del que se lleva aplicando en Australia desde hace años. El objetivo de Londres es que sólo puedan acceder al país inmigrantes que genuinamente pueden ayudar a la economía del país. Alta cualificación Según este plan quinquenal, aquellos inmigrantes con altas cualificaciones, médicos, ingenieros o informáticos por ejemplo, contarán con más puntos que aquellos sin profesión definida. Por debajo de este primer grupo aparecen enfermeras y profesores, seguido por trabajadores de baja cualificación con contratos fijos, y por último estudiantes y trabajadores de compañías internacionales basadas en el Reino Unido. A todos los inmigrantes se les tomarán las huellas dactilares y aquellos que pidan el permiso de residencia tendrán que demostrar conocimiento del inglés y haber permanecido al menos cinco años en el país. Otro punto que se ha modificado es la obligación de llevar al menos cinco años en el Reino Unido para que un inmigrante pueda traer a algún familiar al país. Por último los empresarios que tengan trabajando a un «ilegal» serán penalizados con 2.800 euros. El plan presentado por Londres es radicalmente distinto del que ha propuesto el Partido Conservador. Los tories quieren que se imponga un cupo de entrada de inmigrantes económicos al país, así como de refugiados.