Francia entró en precampaña electoral para el referéndum sobre la Constitución europea, con el examen en la Asamblea Nacional del proyecto de ley de revisión de la Carta Magna francesa de 1958 para hacerla compatible con la Constitución europea. A priori, no existe una real inquietud sobre la adopción del texto, pues la reforma es apoyada por la gobernante y conservadora UMP, el Partido Socialista (PS, principal fuerza de oposición) y por la centro-liberal UDF. Pero el debate sobre la eventual adhesión de Turquía a la Unión Europea puede condicionar los trabajos. La Unión por una Mayoría Popular (UMP) es contraria a la entrada de Turquía, en contra de la opinión del presidente, Jacques Chirac, al igual que UDF y una parte del PS. Durante el debate, el Gobierno tiene previsto reiterar que la revisión constitucional y la cuestión turca son asuntos diferentes. El PS y UDF quieren anular el artículo dos del proyecto de ley de revisión constitucional, que consta de tres, y que establece la obligatoriedad de consultar por referéndum la ratificación de futuros tratados de adhesión a la UE, pero sólo después de que se hayan adherido Rumanía, Bulgaria y Croacia. No se descarta que el ex primer ministro Edouard Balladour presente una enmienda, que ya fue rechazada por la Comisión de leyes, para aumentar los poderes de control del Parlamento francés a los textos de la UE. Aunque UDF ya ha anunciado que apoyará esa enmienda, que también ven con buenos ojos los soberanistas de la UMP, todo indica que podrían dar de lado la de Balladour y respaldar la de los socialistas. Esta última establece que el Gobierno someta al Parlamento sólo los proyectos «de acto legislativo europeo», es decir, los actuales reglamentos y directivas. Aunque los sondeos dan vencedores a los partidarios del «sí» a la Constitución europea, la inquietud aumenta entre los europeístas debido al efecto que pueda tener la oposición mayoritaria a la entrada de Turquía en la UE y a que parte del electorado aproveche para expresar su descontento por otras cuestiones. Una vez que el texto de revisión constitucional sea aprobado por la Asamblea Nacional, el proyecto pasará al Senado y después al Congreso de Versalles (las dos cámaras). Sólo así se podrá convocar un referéndum para ratificar la Carta Magna europea, que debería convocarse para junio.