La ayuda empieza a salir con regularidad a zonas aisladas de Sumatra Kobe celebra hoy una conferencia de la ONU para paliar los desastres naturales
17 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Los responsables de la ONU han pedido a su personal humanitario en la provincia de Aceh, en la isla indonesia de Sumatra, que «se mantenga extremadamente vigilante». La advertención tuvo lugar después de que Dinamarca comunicara que había recibido informaciones sobre supuestos planes para dirigir un ataque terrorista contra los cooperantes extranjeros, en medio de informaciones sobre enfrentamientos armados entre el Ejército indonesio y los gerrilleros separatistas. La portavoz de la Oficina de Coordinación de la ONU para la Asistencia Humanitaria, Elizabeth Byrs, dijo que «el nivel de alerta no ha cambiado y no hay amenazas concretas, pero hemos pedido a nuestro personal allí que sean muy prudentes en sus desplazamientos». En Copenhague, el Ministerio de Exteriores danés no aclararó la procedencia de las informaciones por motivos de seguridad. En Yakarta, sin embargo, un portavoz militar dijo que no tenían información sobre la alerta danesa ni sabían en qué se basaba ésta. La ayuda internacional ha conseguido restablecer algo de normalidad en la capital de Aceh, y ahora empieza a salir con regularidad hacia otras partes afectadas del norte de Sumatra. «Banda Aceh está recuperándose bien, dentro de lo que cabe, ahora estoy más preocupado por otras zonas», declaró el español Aitor Lacomba, director de CARDI Indonesia. Costa oeste Juan Bartolomé, responsable del equipo médico enviado por la Agencia Española de Cooperación Internacional, indicó que esperan desplazar parte del personal esta semana a Calang, ciudad en la costa oeste en la que el 70% de la población ha desaparecido. El fin de semana pasado se descubrieron 5.000 cadáveres en Calang, que elevaron a 115.000 personas los muertos en Indonesia. Yakarta dijo que la reconstrucción de la provincia de Aceh costará unos 4.000 millones de dólares (3.046 millones de euros). Mientras, la ciudad japonesa de Kobe, golpeada hace ayer diez años por un seísmo que causó más de 6.400 muertos, acogerá desde hoy y hasta el sábado la Conferencia Internacional de la ONU sobre Reducción de Desastres con la mirada puesta en la reciente tragedia del Índico. Kobe se ha convertido en el símbolo de la recuperación de un seísmo y por eso, tras recordar ayer a las miles de víctimas que dejó el llamado Gran Terremoto de Hanshin el 17 de enero de 1995, esta ciudad ha puesto esa experiencia al servicio de la prevención de desastres, lema que centra la conferencia. En ella, Alemania presentará un sistema de alerta rápida ante seísmos desarrollado por un instituto de Potsdam. El sistema no está «en competencia con los propuestos por Japón y EE.UU.», sino que busca la «cooperación internacional».