Un traje nacional para Irán

Mohamed Shivafar TEHERÁN

INTERNACIONAL

Los ayatolás, contra la occidentalización

06 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La corriente conservadora iraní sopesa imponer un traje nacional obligatorio en público para hombres y mujeres ante la creciente inclinación de la sociedad por la moda occidental. Desde hace algún tiempo, en las calles de las principales ciudades iraníes se han multiplicado los hombres que prefieren los pantalones y las chaquetas y también los foros religiosos de clérigos que critican esta forma de vestir. Los más tradicionalistas critican que las túnicas obligatorias para la mujeres se han acortado y ceñido, y que muchas no cubren su cabello lo suficiente cuando caminan por las ciudades, trabajan o hablan con un hombre. El debate sobre la imposición de un atuendo que respete «la identidad iranio-islámica» afloró esta misma semana, cuando la Comisión Cultural del Parlamento, controlado por los conservadores, decidió invitar a varios conocidos diseñadores de ropa iraníes -la mayoría mujeres- para tratar la cuestión. «Les hemos pedido que nos presenten sus ideas, sus diseños, en las próximas tres semanas», explicó Fatmeh Alia, miembro de la comisión. Añadió que el proyecto no se limita a la forma de vestir de las mujeres, sino que también se ocupa de las ropas de los hombres, porque «el traje no es una vestimenta iraní». El conservador régimen de los ayatolás obliga a todas las mujeres, sean iraníes o extranjeras, a cubrir el cabello y todo su cuerpo cuando estén en público, y recomienda que lo hagan por medio del chador, una sola pieza de tela negra y tupida desde los pies a la cabeza. Sin embargo, la mayoría de las mujeres en Teherán y otras grandes capitales prefieren vestirse con una túnica y tocarse con un pañuelo, que según se coloque deja ver una mayor o menor cantidad de pelo. Debajo de la túnica, las iraníes suelen llevar vestidos de corte occidental, cortos, coloridos y en ocasiones ceñidos y con escote, que muestran sin tapujos en la intimidad de los espacios privados o en los domicilios, donde suelen celebrarse fiestas. «Cada uno es libre de llevar lo que quiere en su casa, ya que el proyecto sobre la vestimenta sólo se preocupa de la vida pública», asegura la diputada Alia. «Pero, si da buenos resultados, no se descarta extenderlo al ámbito privado», apostilla.