La «Tercera Vía» se abre paso en Bruselas

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro CORRESPONSAL | BRSUELAS

INTERNACIONAL

El comisario británico está decidido a darle un nuevo impulso a la apertura de mercados y a poner fin al intervencionismo y a las ayudas públicas allá donde existan

23 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando un reportero de la BBC le preguntó que le parecía compartir gobierno con Rocco Buttiglione, que consideró la homosexualidad un «pecado», Mandelson se limitó a decir que el italiano que era un «imprudente». Todo lo contrario de este inglés, amigo íntimo del primer ministro Tony Blair, al que apodan «Príncipe de las tinieblas» por su gran habilidad y astucia política. Con este soltero de 50 años irrumpe en Bruselas la socialdemocracia de la Tercera Vía, ideada para regalarle todavía muchos días de gloria al liberalismo económico. Justo el día de su toma de posesión como comisario de Comercio en Bruselas, cargo en el que sustituyó al socialista francés Pacal Lamy, Mandelson puso rumbo a Ginebra para verse con Panitchpakdi Supachai, director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el ente donde la UE y Estados Unidos dirimen más de una decena de grandes batallas por el reparto del mercado internacional. También allí está pendiente de resolución la denuncia interpuesta contra Corea del Sur por construir -con la ayuda del capital público- barcos a precios de saldo, reventando así la viabilidad de los astilleros gallegos. Pero con Mandelson no llega a la Comisión Europea precisamente un defensor del proteccionismo comunitario. Más bien al contrario. Los analistas vaticinan que intentará meterle dentelladas a las suculentas ayudas que reciben el campo o la pesca, al tiempo que impulsará una nueva oleada de privatizaciones de los servicios públicos. Sobre Mandelson puede decirse que mamó política de la cuna. Su abuelo materno, lord Herbert Morrison, fue uno de los dirigentes laboristas más importantes durante la Segunda Guerra Mundial y llegó a ser ministro y presidente de la Cámara de los Comunes. El nieto, en cambio, se rasgo las vestiduras cuando Gran Bretaña respaldó la guerra del Vietnam. Si no mantuvo su carné de comunista fue porque lo enderecharon en el exclusivo St Catherine's College, en Oxford. El resto, es más conocido. El mediático Mandelson -que emuló a Churchill adoptando un perro para evocar la tenacidad británica- fue el artífice de la primera victoria electoral de Blair después de inventar la teoría del Nuevo Laborismo y de la Tercera Vía, esa versión corregida de la socialdemocracia para responder a los retos de la globalización. En cambio, Blair nunca tuvo suerte con su pupilo cuando lo citó a formar gobierno, pues en dos ocasiones se vio obligado a dimitir al verse envuelto en pequeños escándalos financieros. Con su irrupción en Bruselas, es difícil saber si Mandelson recibe un premio o es enviado al destierro por los enemigos que tiene en su partido. En cualquier caso llega para impulsar la liberalización porque, como él mismo dijo, «es un medio para crear una sociedad mejor y más justa». Escuela le sobra, porque Mandelson forma parte, junto a su jefe de gabinete, Simon Fraser, de ese oscuro club llamado Ditchley Foundations, que preside el ex primer ministro británico John Major, y que está decidido a convertir la globalización y a la apertura de mercados en una religión.