Las ambiciones nucleares del régimen de los ayatolás se perfila como el gran conflicto del segundo mandato de Bush. En la Casa Blanca ya empiezan a resonar los tambores de guerra
19 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?omo si fuera un calco de lo que ocurrió hace ya dos años con Irak, la Administración Bush ha aumentado en los últimos días el tono de sus denuncias sobre las pretensiones nucleares de Irán. Un proceso que, al igual que con el régimen de Sadam, no parece conducir más que al enfrentamiento diplomático y, en último término, a la guerra. El miércoles el Consejo de la Resistencia Nacional, un grupo opositor iraní con fuertes vínculos con el Pentágono, afirmó tener pruebas de que Teherán estaba desarrollando armas atómicas en una instalación secreta. El viernes, Colin Powell, habló del desarrollo de misiles capaces de portar esas cabezas nucleares. Ayer, los periódicos norteamericanos se llenaron de informaciones y filtraciones con un único argumento: Irán será el asunto más importante del segundo mandato de Bush. Pero, ¿realmente está pensando Washington en la opción militar cuando Irak es todavía avispero? La respuesta es sí. Poco importa que, como publicaba ayer The Washington Post , la información sobre los misiles a la que se refería Powell, estuviera basada en una única fuente y faltara confirmarla. La maquinaria ya se ha puesto en marcha. La Casa Blanca cree que Irán le toma el pelo. Según publicaba ayer The New York Times , ninguno de los altos cargos de la Administración Bush confía en que por la vía de la negociación se haga desistir a Teherán de que abandonen su programa nuclear. Sólo algunos cargos de segunda fila confían en que las ofertas de negociación hechas por Francia, Alemania y Gran Bretaña lleguen a buen puerto. Y en este punto, «halcones» y «palomas» están mucho más de acuerdo de lo que nunca lo estuvieron respecto a Irak. Es más, según el Times , incluso los europeos que patrocinan esas negociaciones son pesimistas. No creen que Irán vaya a parar sus programas, pero todo es preferible a la opción militar tal y como están las cosas en la zona. Los hechos Al contrario de lo que ocurría con los programas de armas de destrucción masiva de Irak, los especialistas más independientes en defensa y seguridad ven claro el intento de Irán por hacerse con armas nucleares. Según Jane¿s , el grupo editorial británico que pasa por ser uno de los más reputados del mundo en estos temas, Teherán dispondrá de armas nucleares en poco tiempo. De hecho, el informe que la Agencia Internacional de la Energía Atómica publicó el pasado mes de septiembre alertaba que Irán estaba intentando enriquecer uranio suficiente como para fabricar cinco bombas. Y un dato más: el programa nuclear iraní, según Jane¿s ha caído en manos de los Guardianes de la Revolución, el ala más dura del régimen. Respecto a los sistemas de lanzamiento para esas bombas, Teherán ya ha probado con éxito los Shahab-3, unos misiles balísticos que, se cree, podrían alcanzar Europa. Montar cabezas atómicas en esos proyectiles parece estar al alcance de Irán. Esta posibilidad preocupa sobremanera a Israel, que lleva tiempo amenazando con un ataque preventivo si cree que el régimen de los ayatolás está cerca de tener éxito. Ya lo hizo con el reactor iraquí de Osirek en 1981. Irán, mientras tanto, saca pecho. Se atreve a desafiar al gigante norteamericano por dos razones. En primer lugar porque sabe que militarmente Washington tiene pocas posibilidades de lanzar un ataque dada la situación que atraviesa en Irak. En este sentido, los servicios de inteligencia iraníes vienen haciendo una labor de desestabilización importante apoyando a grupos insurgentes, según fuentes del espionaje español y norteamericano. En segundo lugar, porque Irán ha encontrado en China al mejor aliado posible. Pekín necesita fuentes de energía porque su petróleo amenazan con agotarse en 14 años. Teherán lo tiene y se lo da gustosa a China que provee a los ayatolás con armamento y bienes de consumo para la creciente población iraní. Con el parapeto chino, que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, Irán puede seguir en su papel de gallito.