Bush promulga una ley para controlar los actos antisemitas en todo el mundo

TOMÁS GARCÍA MIAMI

INTERNACIONAL

El presidente trata de ganarse al electorado hebreo para la reelección.

17 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El presidente de EE.UU., George W. Bush, regresó ayer al decisivo estado de Florida para hacer campaña y anunciar la puesta en marcha de una ley mediante la cual el Departamento de Estado norteamericano vigilará los posibles brotes de antisemitismo a lo largo y ancho de todo el planeta. El lugar escogido, la ciudad de Sunrise, en el disputado condado de Miami Dade, no fue casual. En Florida viven 400.000 votantes de origen hebreo, el 6% del electorado, lo que tras el estado de Israel y la ciudad Nueva York constituye la tercera población judía del mundo. La nueva ley exige al Departamento de Estado la elaboración de un informe anual que documente los actos de violencia contra los judíos, sus propiedades, sinagogas y cementerios, así como las medidas que toman los Gobiernos para combatirlos. El texto, según el presidente estadounidense, «permitirá al Gobierno mantener un registro de los actos antisemitas que se perpetren en todo el mundo, así como de las respuestas a esos actos. Este país se mantendrá vigilante, nos encargaremos de que el antiguo impulso del antisemitismo nunca encuentre un hogar en el mundo», advirtió, ante un público entusiasta. El Departamento de Estado se había opuesto inicialmente a la nueva ley, propuesta por el congresista demócrata Tom Lantos ?el único superviviente del Holocausto en el Legislativo de EE.UU.?, afirmando que ya incluye esa información en sus informes anuales sobre el respeto a los derechos humanos y la libertad religiosa. Tradicionalmente simpatizantes del Partido Demócrata, y con una visión liberal en temas como los derechos sociales, el aborto o la homosexualidad, los judíos serán decisivos en estos comicios, por lo que los estrategas republicanos buscan darle la vuelta a las encuestas que pronostican que sólo un 22% apoyarán la reelección de Bush (frente al 75% que votará a Kerry). A favor del presidente juegan su postura en el conflicto árabe-israelí y la guerra de Irak, aunque recientes sondeos han dejado entrever que la comunidad judía cada vez está menos de acuerdo con la gestión de la postguerra. Por su parte, el aspirante demócrata, John Kerry, de abuelo judío, se esfuerza en convencer al electorado hebreo de que las relaciones con el gobierno israelí serán igual de fluidas durante su mandato.