Cuatro caminos para el pucherazo

Tomás García REDACCIÓN

INTERNACIONAL

ALLEN EYESTONE

¿Ha ganado Bush ya las elecciones? Algunos colectivos así lo aseguran. Sean los que sean, los resultados del próximo 2 de noviembre estarán bajo sospecha

28 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Son apenas media docena de activistas -catedráticos de derecho, ingenieros informáticos, periodistas, politólogos- y en este caso no se han unido, como tantos otros, para derrocar a George W. Bush, sino para demostrar que un mes antes de los comicios el presidente ya ha logrado la reelección. La campaña, al frente de la cual se encuentra el profesor de Stanford David Dill, y que ha sido bautizada con el clarificante nombre de Cómo Bush ganó las elecciones del 2004 , adquirió relevancia el lunes, con el apoyo implícito del ex presidente Carter. La tesis de estos profesionales de diversas ramas es que la Administración Bush cuenta con un buen ramillete de posibilidades para mantenerse en el poder al margen de la voluntad de los electores: Papeletas mariposa: la pesadilla de Palm Beach, cuatro años después Las imágenes de los recuentos con lupas de gran aumento dieron la vuelta al mundo en el 2000. Muchas papeletas de votación tenían defectos de impresión, ya que las casillas para hacer las perforaciones no estaban alineadas con la lista de candidatos. Así, sólo en el condado de Palm Beach, en Florida, más de 3.000 votantes, la mayoría ancianos y judíos, que creían estar votando por el demócrata Gore lo hicieron por el outsider Pat Buchanan. Para comprender la magnitud del error hay que recordar que Bush ganó el decisivo estado por sólo 537 votos. En Florida no habrá este año papeletas para perforar, pero sí en Ohio -la legislación sobre el sistema de elección es competencia de los parlamentos estatales-, un estado clave con 20 votos electorales y un empate técnico en las encuestas. También Missouri, Nuevo México, Nevada, Colorado y Arizona, todos estados aún no decididos, usarán este método para elegir al presidente. Voto electrónico: el «golpe de estado cibernético» Para evitar las irregularidades de hace cuatro años, la mayoría de los estados han implantado el sistema de voto electrónico. Fundamentalmente hay dos métodos. En el más fiable, utilizado, por ejemplo, en Nevada, el votante elige a su candidato en un aparato similar a un cajero automático de un banco y recoge un recibo con su voto. Una copia del mismo se imprime y queda en poder del colegio electoral, de modo que en caso de un problema técnico se pueda hacer un recuento manual. Durante toda la legislatura, el Congreso estadounidense intentó extender la obligatoriedad de ese recibo por escrito a todo el país, pero diversas trabas de los republicanos imposibilitaron que la nueva ley llegue a tiempo para los comicios de noviembre. Así, la mayoría de los 96 millones de estadounidenses que votarán en urnas electrónicas -un 83% del total del electorado-, no recibirán un comprobante. Según Rebecca Mercuri, promotora de la campaña citada, doctora en informática y experta en democracia virtual, la ausencia de una prueba en papel supone en la práctica que las cuatro empresas que han implantado el sistema por todo el país serán quienes en realidad escojan al presidente mediante un «golpe de estado cibernético», puesto que los aparatos no han pasado ningún control de calidad y es imposible demostrar que ofrecerán los resultados reales. Por lo pronto, existe el precedente de las elecciones a gobernador del 2002, en las que resultó reelegido Jeb Bush. Las autoridades llegaron a reconocer que problemas técnicos con las urnas electrónicas habían sido los responsables de la pérdida de un 8% de los votos en el condado de Miami-Dade. Depuración del censo, el 30% de los negros no vota El 80% de los afroamericanos tiene intención de votar a Kerry el 2 de noviembre. Pero no todos podrán hacerlo. En siete estados del país, entre ellos Florida, los ex convictos no tienen derecho al sufragio, en base a una ley del siglo XIX cuya razón de ser fue, precisamente, dejar a la población negra al margen del sistema electoral. En el 2000, 173.000 votantes registrados en Florida fueron eliminados del censo -de ellos, un 66% afroamericanos- mediante un método de máximos a partir de bases de datos según el cual quedaba fuera todo aquel cuyas características -apellidos, raza, código postal- coincidieran en un 80% con un ex convicto. Este año, un juez ha obligado al gobierno federal del hermano de Bush a hacer pública la purga en el censo. Hasta julio pasado, la misma incluía 22.000 negros y sólo 61 hispanos -la población hispana en Florida, exiliados cubanos en su mayoría, suele votar republicano-. Retraso o suspensión de los comicios Sería la maniobra más rocambolesca pero tiene su base documental. La Cámara de Representantes recibió en julio pasado un informe jurídico sobre la potestad del presidente para suspender, retrasar o incluso restringir por zonas geográficas la celebración de los comicios. La conclusión es sencilla: por razones de seguridad nacional, Bush puede hacer lo que quiera. Incluso dar por válidos unos comicios celebrados en situación de alerta roja -con restricción total de movimientos para la población- en los estados que él -o sus responsables de seguridad- decida.