El Parlamento turco aprobó ayer en sesión extraordinaria una reforma del código penal que no castiga el adulterio, lo que debería levantar el último obstáculo a un informe de la Comisión Europea favorable a la apertura de negociaciones sobre el acceso de ese país a la Unión Europea. La sesión se caracterizó por las recriminaciones de los diputados del Partido republicano del pueblo (CHP, oposición socialdemócrata) contra el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, ausente de los debates, acusándolo de haber creado una crisis inútil al intentar tipificar el adulterio como delito, y retardando la adopción de la reforma. «Nosotros no logramos convencerlo, tuvo que ir a Bruselas para que Verheugen se lo explicara», ironizó un diputado del CHP en referencia a las entrevistas que sostuvieron el pasado jueves Erdogan y Geunter Verheugen, comisario europeo de la Ampliación, que pusieron fin a una semana de crisis entre Ankara y Bruselas. Los diputados de la oposición también criticaron el hecho de que el nuevo código penal será aplicado en tres etapas: una primera parte, sobre la urbanización salvaje, de inmediato, la mayor parte de la ley en abril del 2005, y los artículos que penalizan la contaminación del entorno en el 2007. El aplazamiento inesperado de la adopción del código penal hace diez días estuvo a punto de hacer fracasar los esfuerzos de Ankara para ajustar el tratamiento de los derechos humanos y el sistema judicial en Turquía a Europa. Ahora que la autorización de la Comisión Europea es prácticamente un hecho, Turquía se concentra en la cumbre del 17 de diciembre, en la que, basándose en el informe de la Comisión, se decidirá o no darle una fecha para iniciar las negociaciones de acceso a la UE.