La UE no podrá digerir la adhesión de Turquía al menos hasta el 2015
INTERNACIONAL
Ankara necesitaría unos 21.000 millones de euros anuales en ayudas El Parlamento turco intenta aprobar un código penal que no cite el adulterio como delito.
25 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Turquía es miembro de la OTAN desde hace medio siglo, ingresó en el Consejo de Europa 28 años antes de que lo hiciese España y fue aceptado en el selecto club de la OCDE, la organización que agrupa a los 30 países más desarrollados del mundo, antes incluso que Alemania. La única gran institución que todavía resiste al viraje occidental de Ankara es la Unión Europea (UE), que no podrá digerir económicamente la adhesión turca al menos hasta el año 2015. El Ejecutivo comunitario que preside el italiano Romano Prodi se halla contra las cuerdas. Días antes de que cese en el cargo para pasarle el relevo al portugués José Manuel Durão Barroso, deberá emitir una recomendación sobre la adhesión de Turquía, una decisión que, sea cual sea, puede hacer que tiemblen los pilares de la Unión cuando en los próximos meses empiecen a celebrarse los plebiscitos sobre la Constitución Europea. En Bruselas se multiplican las especulaciones sobre esta recomendación, antes de que se publique oficialmente el próximo 6 de octubre. Si el comisario para la Ampliación, el alemán Gunter Verheugen, parecía inclinarse esta semana por una decisión positiva que permita que Ankara empiece a negociar con la UE en unos cuantos meses, rotativos influyentes como el francés Le Monde anunciaron que la Comisión Prodi apostará por una solución intermedia que multiplicará las exigencias para el ingreso de Turquía a fin de que éste se produzca, en el mejor de los casos, a partir del 2015. Escasez de simpatías Entretanto, el Parlamento turco se reúne hoy de forma extraordinaria para intentar aprobar el nuevo código penal, en el que no deberá constar -como exige la UE- el adulterio como delito. Si el país otomano hace estos deberes antes del día 6, es muy posible que reciba una señal en positivo para empezar a negociar algunos capítulos de la adhesión, pues el propio Verheugen admitía que «no hay más obstáculos sobre la mesa». Ahora bien, una cosa es lo que piense el comisario alemán y otra muy distinta lo que opine el colegio de comisarios al completo. De hecho, las aspiraciones turcas no gozan de demasiadas simpatías entre el austríaco Franz Fischler, el holandés Frits Bolkestein, el francés Jacques Barrot o incluso el británico Chris Patten. Sobrecoste anual El argumento esgrimido por Fischler es que la entrada de Turquía conlleva un sobrecoste anual en ayudas agrícolas de 11.300 millones de euros, y de otros 10.000 millones más en fondos estructurales. Si Turquía ingresase a medio plazo, no sólo se acabarían la mayor parte de las ayudas europeas para países como España, Francia o Portugal, sino también para la República Checa, Polonia o Lituania. Una vez que la Unión Europea apruebe las próximas perspectivas financieras, que abarcan el período 2007-2013, entonces puede empezar a hablarse en serio sobre el ingreso turco, que técnicamente no podría materializarse más que en el horizonte del 2015-2020, porque no hay que olvidar que para entonces Ankara sería la capital de un país con una población de casi cien millones de habitantes, es decir, más que los que suman los diez países que acaban de ingresar en la Unión.