El partido de Schröder sufre su cuarta debacle electoral del año

Enrique Müller BERLÍN

INTERNACIONAL

ALEX GRIMM

Obtuvo el 30% de los votos en su primer test tras las reformas sociales

05 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El Partido Socialdemócrata alemán (SPD) sufrió ayer su cuarta debacle electoral consecutiva del año en los comicios regionales en el estado de Sarre, donde tuvo que soportar una pérdida de 14 puntos con respecto a las elecciones de hace cinco años. La oposición cristianodemócrata (CDU) fue la gran vencedora de este primer test electoral para el Gobierno desde las protestas contra sus reformas sociales. El 30% de los votos que obtuvo el partido del canciller Gerhard Schröder es el peor resultado alcanzado por el SPD en los últimos 40 años. En cambio, la CDU logró mejorar en más de dos puntos su resultado anterior y gracias al 47,8% de los votos podrá nuevamente gobernar con mayoría absoluta en el estado. La única novedad fue la pequeña sensación que ofrecieron los Verdes y el Partido Liberal, que obtuvieron algo más del 5% de los votos y formarán parte, por primera vez, del Parlamento regional. Aunque la derrota del SPD en Sarre era una debacle anunciada, los dirigentes del partido tenían la secreta esperanza de que los electores también castigarían a la CDU, dado el apoyo que brindaron a la ley que introduce importantes recortes a las prestaciones sociales. Pero no. El enorme descontento popular que existe en el país a causa de las reformas al mercado laboral volvió a canalizarse en contra del SPD, como sucedió en Hamburgo en febrero pasado y posteriormente en las elecciones europeas y en Turingia en junio, cuando el partido de Schröder sufrió sendos descalabros electorales. El papel de Lafontaine En el estado de Sarre, el candidato del SPD, Heiko Maas, tuvo que luchar en varios frentes para intentar evitar la anunciada derrota. Durante la campaña evitó invitar al canciller para no provocar a los enemigos de las reformas y buscó la compañía de Oskar Lafontaine, creyendo que las criticas del ex presidente del SPD le ayudarían a conquistar votos de la izquierda. Al final, el peor enemigo del candidato y los socialdemócratas resultó ser Lafontaine. Sus virulentas críticas contra Schröder, contra la dirección del SPD y su apoyo a la creación de un nuevo partido de izquierda, arruinaron cualquier posibilidad de evitar la catástrofe. Peter Müller, el exitoso candidato de la CDU, supo aprovechar casi a la perfección la inédita ayuda que le brindó Lafontaine a su candidatura y también tuvo éxito en desviar la atención del electorado sobre la responsabilidad de su partido en las reformas laborales. La derrota del SPD en Sarre, con seguridad no será la última. El día 19 se celebran elecciones en Brandeburgo y Sajonia, , donde el descontento popular contra las reformas no hace más que crecer.