Los republicanos explotan en su convención los atentados del 11-S

Bárbara Celis D' Amico CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

Los primeros discursos se centran en los fatídicos ataques para lanzar a Bush como un líder fuerte Los conservadores muestran en Nueva York los rostros más suaves del partido

30 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

«Es absolutamente necesario que invoquemos el 11-S durante la convención. Las próximas elecciones determinarán cómo vamos a luchar en la guerra contra el terrorismo que empezó aquí mismo, en esta ciudad». Richard Aguilar, un delegado republicano por Minnesota, resumía ayer así en The New York Times el tono que impregnará los cuatro días de Convención Republicana que arrancaron ayer en el Madison Square Garden de Nueva York. A pesar de las muchas críticas que les llovieron a los republicanos por querer capitalizar la tragedia del 11-S escogiendo Nueva York para reunirse, a ellos no sólo les ha dado igual que su presencia en la ciudad se asocie con fines electoralistas -criticados también por los familiares de las víctimas de los atentados- sino que han decidido explotar al máximo esos ataques. Aunque renunciaron a organizar actos en la zona cero -hubiera sido demasiado descaro-, Nueva York les ha brindado la oportunidad de recurrir al 11-S y de ofrecer el rostro más suave de su partido, al contar con los representantes republicanos de una ciudad cuyos políticos conservadores están más cercanos al centro que a la ultraderecha representada por Bush. Y por lo tanto, sus palabras son claves de cara a intentar convencer a los indecisos moderados, cuya elección determinará el curso de los próximos comicios. «El salvador de EE.UU.» El alcalde Michael Bloomberg, un hombre que estuvo a punto de presentarse a las elecciones por el Partido Demócrata, inauguró por la mañana la convención. Afirmó: «Nueva York le ha demostrado al mundo que no puede ser derrotada». Bajo el lema «Una nación de coraje», estaba prevista la aparición en horario estelar (madrugada en España) del ex alcalde Rudolph Giuliani y del senador por Arizona John McCain. El primero tenía previsto utilizar los atentados del 11-S para esbozar un retrato de George W. Bush como salvador de Estados Unidos y del resto del planeta, atreviéndose incluso a nombrar a Hitler en su discurso, compárandolo con los terroristas actuales. «Winston Churchill vio los peligros de Hitler cuando sus oponentes y la mayoría de la prensa le caracterizaba como un tábano belicista. George W. Bush ve el mundo del terrorismo como un mal en sí mismo y seguirá siendo consistente con el propósito de derrotarlo mientras trabaja para que nosotros estemos más seguros» iba a decir Giuliani. Voces discordantes A pesar del apoyo casi unánime a Bush de todos los republicanos en cuestiones de seguridad, Giuliani representa a un sector que apoya el aborto, los derechos de los homosexuales y hasta el control de armas. «Es muy interesante ver que todas las personas que los republicanos quieren que América escuche durante la convención son precisamente aquellas a las que apenas se deja hablar cuando hay que elaborar política», aseguró demócrata en relación al panel de invitados que intervendrán hasta el jueves. Otro de esos extraños elementos es John McCain, el que fuera rival de Bush en las primarias del 2000 y que fue barrido de las elecciones gracias a una sucia campaña publicitaria, algo que nunca le ha perdonado a su oponente. Sus críticas a Bush han sido famosas durante los últimos cuatro años, tanto que incluso se le ha llegado a acusar de trabajar a favor de los demócratas. Anoche, no obstante, era una de las estrellas invitadas y también sería el 11-S el centro de su discurso. «No hay americano vivo que pueda olvidar aquel día. Ese fue el momento que cambió la historia y la lanzó hacia una nueva era», tenía escrito en su discurso. Hoy, en cambio, será el gobernador de California, Arnold Swarzenegger, el encargado de focalizar la atención, en otro intento por capturar la atención de los electores con caras más conocidas y centristas.