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El Papa exige a Bush dar paso a la ONU y devolver «rápido» la soberanía a Irak

Iñigo Domínguez ROMA

INTERNACIONAL

JASON REED

El pontífice lanzó veladas críticas a las torturas a presos y pidió un compromiso sincero con Oriente Próximo El presidente logró su objetivo de escenificar una buena sintonía con la Santa Sede

04 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El Papa regañó ayer a George W. Bush en el Vaticano, aunque fuera con un discurso poco comprensible por sus dificultades para leer, y le puso al día de su opinión sobre la situación en Irak: debe «normalizarse lo más pronto posible», con la «activa participación» de la comunidad internacional y de la ONU, para asegurar un «rápido retorno de la soberanía iraquí». También recordó que le sería familiar «el inequívoco punto de vista» de la Santa Sede sobre la guerra y deploró, sin mencionarlas explícitamente, las torturas a prisioneros iraquíes. «Ni la guerra ni el terrorismo serán vencidos nunca sin un compromiso por los valores humanos», advirtió. Probablemente sólo el Papa puede decirle al presidente de EE.UU. estas cosas a la cara con tono admonitorio y así lo hizo en un discurso en inglés mientras Bush le escuchaba a dos metros en una butaca, un tanto apocado por la solemnidad de los palacios vaticanos. Al Yazira abrió su informativo con estas imágenes. Juan Pablo II no sólo habló de Irak, también pidió un compromiso «sincero y determinado» en Oriente Próximo. Como respuesta, el jefe de la Casa Blanca se deshizo en halagos al pontífice y le prometió que trabajaría «por la libertad y la dignidad humana, para difundir la paz y la misericordia». Protocolo oficial Era la primera vez que se encontraban tras el inicio de la guerra y las palabras de Wojtyla entraban en el guión. Bush pagó el peaje y las encajó diplomáticamente, pero en el lujoso marco de la sala Clementina consiguió el objetivo de su viaje a Roma: escenificar cómo la Casa Blanca y la Santa Sede mantienen buenas relaciones a pesar de la distancia surgida con la guerra. Según el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, el encuentro fue «muy cordial». «Ha habido convergencias, sobre todo en lo que se refiere a la estabilización de Irak de ahora en adelante», explicó. El presidente entregó al Papa la medalla de la libertad, la máxima condecoración civil de EE.UU., y le consideró «un héroe de nuestro tiempo».