El FBI estaba mal preparado para afrontar un ataque terrorista, según la comisión del 11-S

Mercedes Gallego NUEVA YORK

INTERNACIONAL

Hasta que los terroristas derribaron las Torres Gemelas el 11-S, el FBI tenía sistemas de información «tan pobres» que «sus agentes no sabían ni qué investigaciones se llevaban a cabo en sus propias oficinas», según la comisión que investiga las responsabilidades políticas y gubernamentales tras los atentados. De esa y otras acusaciones igual de humillantes tuvo que defenderse ayer en audiencia pública el ex director del FBI Louis Freeh, que compareció ante la comisión independiente. La comisión reveló que el organismo que centralizó la lucha antiterrorista durante los años 90 tenía políticas para recompensar a sus agentes según el número de arrestos, persecuciones y acusaciones que presentaran, por lo que las investigaciones antiterroristas y de contrainteligencia, que concluían con menos detenciones, «eran vistas como un atraso». De hecho, hasta el 11-S sólo el 6% de todo el personal del FBI se dedicaba a tareas antiterroristas y un análisis interno del FBI reveló que el 66% de los analistas no estaban cualificados para sus tareas analíticas. Así de mal funcionaba la agencia que la ex fiscal general Janet Reno se empeñó en defender ayer ante la comisión, pese a que reconoció que estaba frustrada por la falta de resultados y de voluntad por parte de Freeh para dedicar al terrorismo los recursos que empleaba en otras áreas. Falta de fondos Freeh se defendió asegurando que hasta ese fatídico día del 11-S «ningún presidente ni ningún Consejo de Seguridad Nacional puso al Gobierno o la comunidad de inteligencia en pie de guerra», proveyéndole de los fondos para la lucha antiterrorista. A su juicio, lo que la comisión del 11-S debería estar investigando es «por qué el liderazgo político de nuestra nación -que incluye al presidente y al Congreso- esperó hasta aquel horrible día para declarar la guerra a Al Qaida». La ex fiscal general durante la etapa de Bill Clinton asegura que las órdenes del Gobierno eran de detener o matar a Osama Bin Laden a toda costa.