La UE estudia un nuevo reparto de poder para relanzar la Constitución
INTERNACIONAL
El sistema propuesto refuerza a los pequeños países y limita el veto de los grandes Francia y Alemania dan muestras de querer renegociar, al apoyar los planes de Dublín
10 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El proyecto de Constitución europea lleva casi tres meses bloqueado, pero Dublín está dispuesta a reanimarlo. La presidencia irlandesa de la UE está sondeando a todos los países miembros sobre una nueva fórmula para repartir el poder en el seno del Consejo de la Unión que permitiría despejar el camino para la aprobación definitiva de la Carta Magna. La nueva propuesta, diseñada por Alemania, reforzaría el peso de los pequeños países, en tanto que limitaría la capacidad de bloqueo de los grandes. La iniciativa alemana, recogida por la presidencia, consiste únicamente en modificar los porcentajes de voto en el Consejo. Si en diciembre pasado se negoció una fórmula de doble mayoría para la toma de decisiones que requería poner de acuerdo al 50% de los países y al 60% de la población, esta vez se propone fijar ambos umbrales en el 55%, es decir, que cualquier acuerdo que se tome en la UE debe estar avalada por el 55% de los estados y que representen al menos al 55% de la población. La consecuencia más palpable es que la capacidad de veto también se encarece, ya que si antes era posible bloquear una decisión con el 40% de la población, ahora se necesitará al menos el 45% y, por tanto, cobran mayor importancia las alianzas. Papel de los pequeños El nuevo reparto de poder que el primer ministro irlandés, Bertie Ahern, está ofreciendo a los estados miembros y adherentes refuerza más el papel de los pequeños países, en tanto que su apoyo es más necesario para bloquear. Y, a la par, rebaja el peso y la capacidad de veto de los grandes países. Para los socios medianos, como España, el estatus apenas varía con respecto a la anterior fórmula, aunque lo que queda de manifiesto es que un país como Alemania pesará lo mismo que España y Polonia juntas, cuando ahora -por el Tratado de Niza- el poder de los tres países está casi equiparado. Los representantes de Madrid no aceptaron -al menos no lo reconocieron públicamente-que un cambio en los umbrales de la doble mayoría pudiera llevarles a transigir con el cambio de filosofía antedicho. Fuentes diplomáticas españolas manifestaron ayer que aunque «no consta oficialmente» que la presidencia irlandesa haya presentado la nueva propuesta, España está dispuesta a «analizarla». No obstante, Madrid prefiere un sistema como el de Niza, que da mayor peso a los países medianos, casi hasta equipararlos con los grandes, pues tiene menos en cuenta el factor demográfico. En la misma onda Francia, en cambio, dice estar en la misma «longitud de onda» que Alemania con la nueva propuesta, que permite «demostrar que no hay rigidez» en la postura franco-alemana sobre la Constitución, declararon fuentes galas. Polonia, y también según informaciones francesas, podría estar presta a un compromiso sobre el nuevo reparto de votos en el Consejo de la Unión Europea. Tanto la Comisión como el Parlamento Europeo, en su línea de oponerse a las posibilidades de bloqueo de los estados miembros sobre sus iniciativas, alabaron ayer que los porcentajes se varíen. El rechazo del órgano ejecutivo comunitario se dirige más a establecer un colegio de comisarios en el que no todos sus miembros tengan derecho a voto. El nuevo debate potenciado por Dublín tiene, al menos, una ventaja: que Francia y Alemania dan muestras de querer negociar, cosa que en Bruselas, el pasado diciembre y más por culpa del Gobierno de París que del de Berlín, no sucedió.