El Parlamento chino reconocerá en su Constitución la propiedad privada
INTERNACIONAL
La nuevas élites del país, que incluyen a los capitalistas, entrarán así en el Partido Comunista El primer ministro Wen Jiabao prevé un descenso en el crecimiento económico del país
05 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El primer ministro chino, Wen Jiabao, pronunció ayer un discurso esencialmente social, en la apertura de la sesión anual del Parlamento, al final de la cual deberá ser adoptada una enmienda constitucional para garantizar la protección de la propiedad privada. Será el definitivo portazo a la economía privada que Mao Zedong impulsó entre 1949 y 1976. Ante unos 3.000 delegados de la Asamblea Nacional Popular, que estarán reunidos los próximos diez días en el Palacio del Pueblo en la plaza Tiananmen de Pekín, Jiabao hizo un balance de su primer año a la cabeza del Gobierno y reafirmó para el 2004 el mantenimiento de una política de apoyo al crecimiento, cuyo nivel fijó prudentemente en el 7%, después de un alza del 9,1% en el 2003. Recordando que los objetivos decididos hace un año habían sido cumplidos, a pesar de la epidemia de síndrome agudo respiratorio severo (SRAS), el jefe del Gobierno no ocultó la amplitud de los problemas sociales que sufre su país. Jiabao reiteró el objetivo de la privatización de la economía con la «transformación de empresas públicas en sociedades de acciones» y la «optimización del reparto de los diferentes sistemas de propiedad». Los diputados deben adoptar una enmienda constitucional para hacer inviolable la propiedad privada, así como la inscripción en el preámbulo de la Constitución de la teoría del ex jefe de Estado Jiang Zemin. Dicha teoría, llamada de la triple representatividad, busca integrar mejor a las nuevas élites sociales del país, incluidos los capitalistas, en el gobernante Partido Comunista. «Motivos de descontento» Jiabao reconoció que «las masas populares todavía tienen motivos de descontento y hará falta largo tiempo para resolver las contradicciones acumuladas desde hace muchos años». En el 2003, «los ingresos del campesinado han crecido con lentitud y queda pendiente una labor enorme para mejorar el empleo y la protección social», añadió el primer ministro, que marcó como objetivo la creación en el 2004 de nueve millones de puestos de trabajo, más cinco millones de contratación para los obreros despedidos. El Gobierno tiene «mucho por hacer» para combatir la corrupción, reconoció.