El general se retira después de seis meses en campaña por la falta de apoyos y de dinero para remontar los resultados obtenidos hasta el momento en las primarias
11 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El general Wesley Clark se va. Su entrada y salida en la política nortemericana no ha durado ni seis meses. «Este es el final de la campaña por la presidencia, pero no es el fin de nuestra causa», dijo ayer frente a sus seguidores en Little Rock, Arkansas, adonde se desplazó para hacer oficial su retirada, que había anunciado la noche anterior su portavoz Matt Bennett tras el estrepitoso fracaso en las elecciones de Tennessee y Virginia. «Yo creo que la principal razón es el gran ímpetu conseguido por Kerry tras sus victorias en Iowa y Nueva Hampshire. La montaña se hizo demasiado alta para subirla», había dicho Bennett para explicar el abandono. Clark salió elegantemente del terreno de juego con palabras positivas para sus rivales: «Son hombres buenos, buenos demócratas y buenos patriotas. Nuestro país está bien servido con ellos». Clark, de 59 años, se presentó a la nominación del Partido Demócrata con el apoyo, entre otros, del ex presidente Bill Clinton. Pero tras invertir todos sus esfuerzos en tratar de ganar en Tennessee y Virginia y quedar simplemente tercero en la lista, optó por hacer las maletas y darle portazo a sus aspiraciones presidenciales. El ex general retirado, ex comandante de la OTAN, responsable de dirigir a la organización en Kosovo, que contaba con su brillante pasado militar como moneda de cambio frente a un electorado obsesionado con la seguridad de su país, sólo había conseguido ganar en Oklahoma y por los pelos, y acumular 98 delegados frente a los 516 de Kerry. Sus orígenes sureños tampoco le sirvieron en estados del Sur, y ante la evaporación de los fondos, ha sido realista puesto que sin dinero en Estados Unidos es imposible remontar en unas primarias. Clark intentó de algún modo emular a Eisenhower, un presidente que cómo él fue alumno destacado de la academia militar de West Point (Nueva York). Sin embargo, el ideario de ambos es muy diferente ya que el único presidente con orígenes militares fue un republicano conservador mientras que él se define como un «demócrata y progresista puro».