Schröder deja la presidencia del SPD para aplacar la grave crisis interna

Enrique Müller BERLÍN

INTERNACIONAL

ANDREAS ALTWEIN

Las últimas reformas económicas del Gobierno socialdemócrata habían provocado deserciones en el partido Müntefering, jefe del grupo parlamentario, le sustituirá en el cargo

06 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Se puede modernizar Alemania, la primera potencia económica de Europa, sin morir (políticamente) en el intento? El canciller Gerhard Schröder, el más prominente partidario de aplicar reformas al anquilosado sistema de bienestar germano y de modernizar las anticuadas normas que rigen el mercado laboral del país, se transformó ayer en la primera gran víctima de su propia política de reformas al anunciar, de forma absolutamente inesperada, su decisión de renunciar al cargo de presidente del socialdemócrata SPD, y dejar la jefatura del partido en manos de Franz Müntefering, un estrecho aliado del canciller. Schröder, en un intento de maquillar la grave crisis política que desató su propia renuncia, destacó, durante una rueda de prensa celebrada en Berlín, que abandonaba de «mala gana» el cargo, y agregó que su decisión le permitiría dedicar toda su energía al cargo de canciller de Alemania. Proceso de reformas «Alemania está inmersa en el proceso de reformas más importante de la historia de posguerra, y yo estoy comprometido con ese proceso», dijo el canciller durante la rueda de prensa, que fue convocada con una hora de antelación. «La separación de los cargos hará posible impulsar las reformas que necesita el país», añadió. Pero los cambios, que tanto necesita el país, pueden provocar una verdadera hecatombe en el propio SPD, en un año crucial para el partido. En los próximos doce meses tienen lugar 14 elecciones en el país -regionales, comunales y europeas-, cuyo desenlace casi está escrito en los resultados oficiales. El domingo pasado, el SPD solo contaba con un apoyo del electorado del 24 por ciento, mientras que su eterno rival, la CDU, rozaba la mágica cifra de 50 por ciento. La miseria que vive el SPD, una peligrosa deserción de militantes que decidieron abandonar el partido como protesta por la política de Schröder y el peligro de una interminable serie de derrotas electorales, convenció a un amplio grupo de dirigentes menores de la izquierda del partido de la necesidad de buscar un líder más cercano a los viejos ideales de igualdad y justicia social que defendía el SPD cuando estaba en la oposición Las reformas, que fueron aprobadas por las dos Cámaras (Bundestag y Bundsrat) en diciembre pasado, tuvieron un efecto traumático para millones de alemanes, que se enfrentaron con la entrada en vigor de las medidas con futuros recortes en los subsidios del paro, en las pensiones y con un desembolso extra en la visita a los médicos. Pero ayer, tanto Schröder como el futuro jefe del partido, Franz Müntefering, trataron de enviar al país un amable mensaje de camaradería en el seno del partido y reiteraron que el proceso de reformas seguiría su curso.