Pretende atajar la crisis desatada por el boicot a los reformistas El líder supremo del país asegura que las elecciones se celebrarán en la fecha prevista
04 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El líder supremo iraní, ayatolá Ali Jamenei, recordó ayer que es «pecado» dimitir de los cargos públicos, en referencia a los 120 parlamentarios que han presentado su renuncia por el boicot a los candidatos reformistas en las elecciones del próximo 20 de febrero. Durante una concentración popular, Jamenei señaló que «el cargo público no está autorizado a rehuir sus obligaciones por objeciones a un método o a un acontecimiento. Dejar de cumplir sus tareas en forma de dimisión es pecado», según recogió un teletipo de la agencia de noticias Irna. Para el líder supremo, el conflicto entre los poderes no es algo nuevo en la historia del moderno Irán: «Durante su vida accidentada, la república islámica ha conseguido superar los bloqueos; hoy en día, gracias a Dios, no hay bloqueo ante la república islámica ni la nación iraní». Jamenei considera que la mayoría de parlamentarios creen firmemente en los principios marcados por el sistema político y los llevan a la práctica, pero advierte de que «puede que algunos individuos se hayan infiltrado en el Parlamento y estén mostrando los hechos al revés». La cámara iraní ha sido escenario casi diario de protestas y sentadas de diputados desde que a mediados de enero el Consejo de Guardianes de la Constitución (CGC) vetase las candidaturas de 3.600 candidatos reformistas, de un total de 8.000. Cambio de rumbo selectivo La intervención del propio Jamenei llevó al CGC a levantar el veto sobre 1.160, pero el proceso se hizo de forma selectiva y entre los indultados no estaban más que tres diputados, tras lo cual 120 miembros del legislativo presentaron su dimisión el pasado domingo. En sus declaraciones de ayer, el ayatolá insistió en que las elecciones se celebrarán el 20 de febrero, contra la opinión del propio Gobierno, que ha pedido posponerlas para resolver la crisis de los candidatos vetados. Jamenei, considerado uno de los principales puntales de los conservadores iraquíes, añadió que «la revolución y el sistema islámico no habrían sobrevivido ni un año de conspiraciones de gobiernos hegemónicos (extranjeros) si no hubieran existido la democracia y las elecciones en el país».