Blair, listo para sentencia

Manuel Allende CORRESPONSAL | LONDRES

INTERNACIONAL

El informe Hutton y la subida de las tasas universitarias ponen al «premier» contra las cuerdas, mientras los «tories» logran el mayor apoyo del electorado en once años

24 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El futuro político de Tony Blair afronta una semana clave. Por un lado, el primer ministro británico hará frente en los Comunes a una revuelta en las filas laboristas por el polémico incremento de las tasas universitarias. Por otro, mucho más dañino, se darán a conocer las esperadas conclusiones del juez lord Hutton sobre la muerte del científico David Kelly, que se suicidó después de haber sido señalado como la persona que filtró a la BBC la noticia de que el Gobierno había manipulado un informe sobre las armas de destrucción masiva iraquíes. Si el dosier acusa a Downing Street de filtrar que Kelly era el topo, el puesto del premier estaría en peligro. Y esto todo aliñado con los resultados de los últimos sondeos, que muestran un apoyo muy minoritario a Blair, de apenas el 26%, frente a un 62% de descontentos, y que otorgan a los conservadores sus mejores resultados en los últimos once años. La incertidumbre es enorme. Por un lado nadie sabe, ni siquiera los whips -los diputados laboristas que imponen la disciplina de voto- por dónde se decantarán sus correligionarios el martes en la votación sobre el aumento de las tasas universitarias, que tan dividido tiene el partido. La rebelión contra el proyecto puede provocar su primera derrota en los Comunes desde 1997. Se cree que existen más de cien rebeldes que votarán en contra. Además, la derrota puede ser aprovechada por la izquierda laborista para exigir un voto de confianza. Conclusiones Tras el largo debate que se prevé la noche del martes, a la mañana siguiente el juez Hutton presentará públicamente su informe sobre la muerte de Kelly, que dará respuesta a muchas dudas, entre ellas, si fue en Downing Street donde se alteró el informe presentado por Inteligencia sobre el arsenal de Sadam Huseín. Si fueron agentes secretos o políticos como Alastair Campbell, ex director de Comunicación del número 10, o el propio Blair, los que ordenaron añadir que el dictador podía desplegar sus armas en un plazo de 45 minutos. Y, sobre todo, si fue el primer ministro quien ordenó que Defensa filtrara a la prensa el nombre de Kelly como el topo de la BBC. El canal público confirmó en su programa Panorama que su periodista Andrew Gilligan «erróneamente sólo suponía cuando afirmaba» que, según sus fuentes, fue el Gobierno quien «adornó el informe». La acusación, pero sobre todo la humillación de saberse vendido por sus jefes y expuesto como cabeza de turco, fue lo que, supuestamente condujo a Kelly a cortarse las venas el pasado 17 de julio. Ese mismo día y durante su visita a Japón, un periodista preguntó a Blair si tenía las manos manchadas de sangre. Su silencio, largo y tenso, fue la prueba de que le esperaban meses muy duros. Tony Blair tendrá oportunidad de defender su actuación y la de su Gobierno el miércoles por la tarde en el Parlamento y la siguiente semana en un debate especial en Westminster. Pero su imagen ya llega dañada a esta semana clave. Primero por aplicar una política con escasa semblanza laborista, y segundo por su apoyo ciego a George W. Bush, lo que condujo a su país a participar en la invasión de Irak, a pesar de la oposición de parte de su partido, su Gabinete y de gran parte de la sociedad. La sensación que viven muchos laboristas la plasmó muy bien uno de ellos al diario The Daily Telegraph hace unos días cuando decía que «incluso si Blair ofrece 20.000 libras al año a cada estudiante y vuelos gratis a las Bahamas, seguiré votando en contra, nos tenemos que deshacer de ese cabrón». Tories y troskistas unidos en un mismo objetivo político. Hay otro factor que juega en contra de Tony Blair. En el Partido Conservador se sienta como líder Michael Howard, político de envergadura que puede convertir un revés laborista en una crisis de poder que desemboque en unas elecciones legislativas anticipadas.