Una macrorredada acabó el lunes con una de las grandes familias del crimen organizado en EE.UU. Los chivatos protagonizaron el último capítulo de un clan de película
21 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Dicen que Joseph Bonnano, o Joe Bananas, como él odiaba que le llamaran, fue el mismísimo Vito Corleone en la cabeza de Mario Puzzo. De ser así, la policía de Nueva York dio el lunes un duro golpe a la literatura y al cine, además de al crimen organizado: una gigantesca operación acabó con una de las familias más importantes de la mafia estadounidense. Más de veinte miembros y asociados al clan de los Bonnano fueron arrestados e inculpados de asesinato (sólo para empezar la larga lista de cargos). La macrorredada puso fin a cuatro años de investigación a cargo de la fiscal Roslyn Mauskopf, en una operación llena de arrepentidos en el papel de chivatos. «Hemos tenido asientos de primera fila para escuchar cómo estos criminales describían los asesinatos de inocentes», explicaba Mauskopf. La cantidad de delatores que pasaron por las oficinas del FBI impresionó a uno de los jefazos de los federales, Pasquale D'Amuro: «En lugar de dar palizas, están echando abajo nuestras puertas en un esfuerzo por cooperar». La traición es el último ingrediente de la película de los Bonnano, una familia descabezada desde la muerte del gran capo, el siciliano Joe Bananas, en mayo del 2002. Joseph, que vivió 97 años, fue el último de los grandes padrinos y trabajó con casi todos los mitos del crimen organizado, como el legendario Lucky Luciano. Bajo su dirección, el clan ya había sufrido otro duro golpe, cuando el agente del FBI Joseph Pistone se infiltró bajo el nombre de Donnie Brasco. La operación, en 1981, estuvo a punto de acabar con la familia (que llegó a ser expulsada de la Comisión, el directorio de la mafia de Nueva York). Sin embargo, el grupo logró reponerse y volver a sus negocios de joyas, drogas y extorsión, entre otras actividades. La alegría no duró mucho. Todo empezó a derrumbarse de nuevo con la muerte del padrino y la posterior caída de su sucesor, Joseph Massino, encarcelado en enero del 2003. La operación del lunes ha dejado la película a punto para los títulos de crédito.