El presidente taiwanés, Chen Shui-bian, presentó ayer la doble pregunta de su referéndum defensivo, previsto para el 20 de marzo, en un paso que ignora tanto las advertencias chinas como las críticas de Japón y Estados Unidos, el aliado más importante de la isla. Chen anunció que la consulta planteará la opción de comprar misiles para defenderse de China y la de iniciar un proceso de negociaciones con el país comunista. La convocatoria fue justificada por el mandatario por la insistencia del «pueblo taiwanés en que la cuestión del estrecho de Taiwán se solucione pacíficamente» y en el deseo de establecer la estabilidad y una paz definitiva entre los dos lados del estrecho. El mandatario también reiteró su compromiso de no declarar la independencia ni cambiar el nombre oficial del país, siempre y cuando China no use la fuerza contra Taiwán.